News

Vuelve el Carnaval de Venecia recordando el rapto de las doce novicias venecianas al poner en marcha la Fiesta de las Marías

Era el 1904 cuando por primera vez su nombre apareció entre las líneas de un documento escrito por el Dux Vitale Falier. Dos siglos después, un edicto de la Serenissima lo proclamó fiesta pública oficial, haciéndolo coincidir con el día anterior al inicio de la Cuaresma. Nace así, en 1296, la fiesta más suntuosa y divertida de la ciudad: el Carnaval de Venecia. Estre máscaras y disfraces, después de cuatro mil años, hoy la ciudad se está preparando para acoger las celebraciones para honrar el aniversario haciendo Venecia famosa en todo el mundo, durante el año de las celebraciones de los 1600 años de su fundación.

Fue un periodo dedicado a la diversión y a las celebraciones antes del inicio del periodo del yeyuno eclesiástico con vistas a las Pascuas. Venecianos y extranjeros acudiendo las calles de la ciudad para darle vida a fiestas con músicas y bailes desenfrenados, dando rienda suelta a las tensiones y a los malhumores escondidos detrás de llamativos disfraces. Alrededor del Carnaval, muchas leyendas y acontecimientos históricos se han cruzado a lo largo de los siglos, encontrando en este periodo del año el contexto perfecto para cobrar vida. Entre estos, una recurrencia ha sido perpetuada a través de los siglos, hasta llegar a nosotros incluso representando el corazón de las celebraciones del Carnaval veneciano: la Fiesta de las Marías.

Es la historia de un rapto y de un rescate, una celebración antigua, remontando a la época medieval, cuando el 2 de febrero se honraba el rito religioso dedicado a la purificación de la Virgen. Aquí, gracias a la naturaleza intrínseca de la ciudad, haciéndola única por definición, los caminos rituales de las procesiones religiosas podían cruzar los canales lagunares, permitiendo a las “scaule”, típicos barcos venecianos, tocar los cuerpos de agua de la ciudad, al recorrer su espina desde la cabeza hasta la cola. Detrás de la tradición religiosa, un acontecimiento ya convertido en historia hecha de piratas y doncellas, se anima entre las calles y los campielli (plazoletas) como fondo de una Venecia de fiesta.

La tradición popular cuenta de un rapto ocurrido en el 973, durante las anuales celebraciones dedicadas a la Virgen María, en el momento en que doce doncellas venecianas a punto de casarse, fueron raptadas con sus dotes delante de la iglesia de San Pietro en Castello.

Fue en los tiempos del Dux Pietro Candiano III, cuando un grupo de piratas dálmatas irrumpieron en la iglesia adornada e iluminada en ocasión de la inminente boda, entre el desconcierto general. Las jóvenes doncellas fueron raptadas y sus joyas fueron robadas también, que estaban celosamente guardadas en cajitas de madera coloreadas y construidas específicamente para el evento, las “arcelle”. Enseguida, una persecución fue organizada por el Dux al tomar el papel de jefe de la expedición: los venecianos con su brillante técnica consiguieron alcanzar rápidamente los atracadores cerca de Caorle, liberando las jóvenes y rescatando las dotes. Su regreso a Venecia fue un momento lleno de orgullo, de hecho, el Dux y los liberadores fueron acogidos por el pueblo con grandes celebraciones y entusiasmo: nació la Fiesta de las Marías.

Desde entonces y a lo largo de muchos años, la fiesta ha sido celebrada para recordar permanentemente el acontecimiento, con modalidades y ritos diferentes secuenciándose a lo largo del tiempo. Durante décadas se celebró con una larga procesión a través de la ciudad y, al final, convirtiéndose en una fiesta con una duración de ocho días, formada por regatas y varios entretenimientos organizados por la Serenissima, hasta que desde la mitad del siglo XIV cayó en desuso.

Después de siete siglos de abandono, sin embargo, gracias al famoso director de cine y operador cultural Bruno Tosi, la celebración ha sido sacada a la luz recientemente otra vez y transformada incluso en el evento central del carnaval veneciano, además de ser una ocasión única para admirar los disfraces tradicionales. En la reprodución moderna, la fiesta se inaugura con un escenográfico desfile compuesto de doce dolcellas y más de trescientos figurantes con máscaras al recordar el rapto y la liberaciónde las jóvenes prometidas, desfilando de San Pietro de Castello a la Plaza de San Marcos. 

A finales del desfile, entre las jóvenes se proclama una ganadora: vestida con un maravilloso disfraz realizado para la ocasión, se hace protagonista del famoso “Volo dell’Angelo” (Vuelo del Ángel): un emocionante y espectacular descenso del ápice del campanario hacia el centro de una Paza de San Marcos llena de gente acogiéndola junto con el abrazo simbólico del Dux y de los ciudadanos, haciendo empezar así oficialmente el Carnaval de Venecia.

 

 

 

 

 

Los Mr. Wolf de la restauración: 35 yeseros y restauradores de Unisve cada día salvando el patrimonio de Venecia

Todas las mañanas un equipo de 35 personas, entre yeseros y restauradores, sale y empieza del laboratorio, cerca del puente de los Pugni, para dirigirse cada uno hacia su propio taller. Cada día se realizan nuevas superficies y decoraciones, se restauran muebles antiguos, superficies interiores y exteriores de la construcción histórica, se actúa para guardar materiales de piedra y musivarios, superficies decoradas, estatuas y artefactos. Por tanto, cada día, se contribuye a proteger y a salvar Venecia y su enorme patrimonio artístico y cultural a lo largo de su prestigiosa historia larga 1600 años.

Los “Mr. Wolf” de la restauración, los solucionadores de problemas, forman parte de Unione Stuccatori Veneziani (Unión Yeseros Venecianos), naciendo en 2001 con un grupo de artesanos, discípulos del maestro yesero Mario Fogliata, para apoyar y mantener vivas algunas técnicas artesanales de la tradición veneciana que habían riesgado de perderse. Con los años Unisve ha crecido y ha ampliado sus propias competencias: no solo decoraciones de masilla y de restauración, sino también servicios para el arte de particulares y museos, para la planificación de espacios y montaje museístico, para intervenciones urgentes de puesta en seguridad y consolidación, para investigaciones estratigráficas y diagnósticas, para el mapeo de la degradación. Y mucho ingenio, mezclado con la práctica.  

“Somos como Mr. Wolf de la película Pulp Fiction. Nacemos como yeseros y, luego, despacito, estamo incrementando cada vez más nuestro radio de acción y hacemos lo que el mercado nos pede al aplicar nuestros conocimientos que, al final, siempre son los conocimientos tradicionales y la experiencia, claramente – cuenta Guido Jaccarino, alma y director técnico de Unisve – principalmente trabajamos en Venecia, aunque ahora estamos entrando en acción también en las fachadas del castillo de Roncade. Son trabajos llegando de clientes que nos conocieron en Venecia y que nos estiman”. 

El yesero es una figura antigua de la tradición veneciana, era el profesional trabajando junto con los arquitectos, canteros, pintores, carpinteros, y obreros para decorar con masilla y marmorinos, los maravillosos palacios de la ciudad. Una figura riesgando de desaparecer, desde la mitad del siglo XX, con la llegada del minimalismo y el cambio de los gustos y de los estilos. En cambio, Unisve logró darle importancia otra vez. 

“Hemos intentado darles la vuelta a las orígenes de nuestra profesión y, poco a poco, lo hemos conseguido, gracias a nuestro maestro Mario, que escribió un libro también, “L’arte dello stucco a Venezia” (El arte de la masilla en Venecia), es decir el evangelio del yesero incluso a nivel mundial, porque es el libro principal desarrollando la técnica, el marmorino y la masilla – continúa el director – Ahora Unisve se ocupa de restauración de superficies, de la realización de nuevas decoraciones, sin embargo, según las técnicas tradicionales, y no solo usando la masilla: hemos retomado las tecnologías, con la ayuda de otros artesanos, estudiando los tratadistas, experimentando en el campo. Además, actuamos también en ámbitos diferentes, siempre manteniendo las técnicas tradicionales, pero de manera diferente de los estándares: aplicamos las técnicas de restauración en superficies modernas también o en las que acaban de construirse, intentando guardar en lugar de sustituir. A veces, tenemos que realizar unas instalacione o tener que ver con el desplazamiento de obras de arte, momentos en que aún así no usamos nuestras técnicas, pero siempre tenemos un equipo unido y la experienca como restauradores ayudándonos a llevar a cabo nuestro trabajo de manera adecuada. Lo bonito pasando durante los últimos años, es que Venecia ha cautivado diseñadores, decoradores, personas de nivel muy elevado, de todo el mundo. Lo que nos gusta es que estas personas llegan hasta aquí, buscan la tradición dentro del arte, nos escuchan y nos dan unos inputs para reinventarla con según su propio estilo. Entonces, conseguimos realizar cosas extremadamente modernas y complejas, para respetar el estilo de ests personas procediendo de todo el mundo, al utilizar tecnicas locales,  de la milenaria tradición veneciana”. 

El laboratorio, que un tiempo fue un “squero” (astillero) y luego una carpintería, es la “bottega” (tienda/taller) donde nace todo, en que se restaura, se preparan los materiales, donde se intercambian y nacen las ideas. Se trata también de un lugar en que tomar clases, en que Jaccarino ofrece cursos a los arquitectos para ponerse a prueba, para tocar la materia, para entender qué realmente significa restaurar.  Porque él, tras su licenciatura en aquitectura, trabajó como albañil y si no conociera el yeso, la cal, el polvo, no sería capaz de entender por completo su propio trabajo actual. Los motivos por los que, por ejemplo, cuando la temperatura baja bajo los 5 grados es inútil trabajar sobre los enlucidos exteriores, porque no durarían.

“Entre muchos trabajos que llevamos al cabo, el que permanece en mi corazón son los últimos interventos en el Palacio Grimani, Domus Grimani 1 y 2 – comenta – Gracias a Venetian Heritage y al director del museo, confiando mucho en nosotros, logramos juntar todos nuestros talentos en un mismo lugar: hicimos el trabajo de los yeseros, de los restauradores, trabajamos con el equipo técnico, el que consiguió resolver una serie de problemas conectados con la conservación de obras de arte, e hicimos también unas nuevas refinaciones de alta calidad. En la primera década de 2000 trabajamos en villa Pisani en Stra, hicimos la fachada de la iglesia de los Tolentini y muchas intervenciones más en Venecia y en el territorio circunstante. Ahora estamos trabajando en algunas fachadas del Canal Grande, en la escalinata monumental de San Giovanni Evangelista, en el tablino de Andrea Palladio en las Gallerie dell’Accademia, estamos restaurando la parte exterior pintada con frescos del castillo de Roncade, además de trabajar en diferentes ambientes particulares. Llevamos algunos años ya trabajando también en cosas pequeñas, como la actual intervención en mesitas y marcos del siglo XVIII pertenecientes al Fai”. 

Luego, hay trabajos integrales, los que comprometen todo el equipo en un trabajo incluso proyectual requiriendo soluciones ingeniosas y creativas: como la restauración de la Sala dell’Albergo (Sala del Hotel) en las Gallerie dell’Accademia, comisionado por Save Venice inc. en 2012, o bien haber puesto a salvo el lienzo de Tiziano, “Davide e Golia” (David y Goliat), al ser dañado durante el incendio afectando también la Basilica della Salute (Basílica de la Salud) en 2010.

“Lo que nos pregutamos al estar aquí es ¿qué podemos hacer para nuestra Venecia? - Jaccarino concluye – porque somos ya una realidad influyente en Venecia, recibiendo mucho de Venecia, y queremos devolverselo todo. Así, desde hace 2021, el 2 por ciento de nuetro balance lo devolvemos a la restauración de obras en la ciudad, y después hemos abierto nuestro laboratorio a la comunidad: en nuestra sala más grande realizamos presentaciones y damos cursos, en colaboración con Confartigianato, el Ordine de los Arquitectos y de las escuelas de restauración. Estamos interesados en hacer que los jóvenes obtengan formación y puedan llevar adelante los trabajos artesanales tradicionales venecianos que, de otro modo, correrían el riesgo de desaparecer”.

 

 

Anita Mezzalira, hace 60 años se murió la líder de las estanqueras y primera mujer  consejal en Venecia

Venecia, 28 de enero 2022 – Entre sus manos una carta solicitando alojamiento para dos cónyuges desalojados. Su hermana la encontró así, tumbada en la cama. Su último pensamiento fue una solicitud de ayuda y de asistencia a quién lo necesitara, tal y como había sido toda su vida. Desde hace sesenta años, el 24 de noviembre de 1962, Anita Mezzalira se murió, la primera mujer obteniendo el cargo de Consejal en alimentación en una junta del Ayuntamiento de Venecia, la de 1946 dirigida por el alcade Giobatta Gianquinto. Se incorporó cuando era adolescente en la Manifattura Tabacchi, Anita enseguida llegó a ser una líder del movimiento sindical para llevar adelante las reinvindicaciones sobre el salario, sobre el horario de trabajo, sobre la salubriedad de los ambientes, sobre un sistema de welfare para ayudar a las estanqueras. Nació en Venecia el 28 de julio de 1886, su destino ya estaba escrito: en la sangre de Anita fluía el fervor garibaldino, porque su padre, gondoler, había participado en la expedición junto con Garibaldi.

“Al volver de la expedición garibaldina, su padre le transmitió los valores de la libertad y de la justicia. Anita nunca se casó, empezó a trabajar a los 14 años en la Manifattura Tabacchi y, tras el concurso, fue contratada con el quinto grado. Era una mujer muy inteligente – recuerda Liliana Trinca, mujer del nieto de Anita – Toda la familia se sentía orgullosa de ella, aunque tuvo retorsiones a causa de su compromiso político: mi suegro, hermano de Anita, era primer maquinista en los ferrocarriles, ya tenía cuatro hijos cuando lo despidieron en 1924, con la justificación de ser afiliado del mismo partido de su hermana. Yo la conocí al encontrar mi marido: era muy joven, ni tenía 14 años. Durante toda su vida ha hecho mucho del bien, siempre se ha preocupado por todos, no tenía nada pero su primer pensamiento eran las personas a las que dar ayuda: instituió las estancias veraniegas para niños, se ocupaba de los comedores para los pobres, visitaba los hospitales, se ocupaba de quiénes estuvieran enfermos”.

Venecia en sus 1600 años de vida ha creado figuras femeninas de grandísima importancia y, precisamente en la laguna, había una clase obrera femenina muy numerosa y activa, como dice  Maria Teresa Sega al recordar esos episodios. Estas mujeres, que habían ganado su propria autonomía económica, tenían una personalidad muy fuerte y animada. En el marzo de 1946, ocurrieron las primeras elecciones a las que las mujeres participaron con sufragio activo y pasivo. Luego, en junio, las mujeres votaron en el referendum entre Monarquía y República y para elegir los deputados de la Asemblea constituyente. Sin embargo, antes habían las elecciones municipales. Y las mujeres fueron fundamentales, por vez priemera. En el Ayuntamiento, con Gianquinto se eligieron hasta 7 repersentantes femeninas.

“Antes socialista y luego comunista, Anita fue reprochada y despedida varias veces, privada de su sueldo, aunque las colegas la consideraban una madre, contribuyeron de manera espontánea  a aydarla – sigue Trinca – después, con el fascismo iniciaron los problemas, fue detenida y puesta bajo arresto domiciliario”. 

Arrojada opositora al fascismo, al ser expulsada de la fábrica en 1927, participa en la Resistencia y en 1945 fue contratada otra vez por la Manifattura, donde fue elegida en la secretaría de la Comisión interna y, de esta manera, empezó su carrera política.

“Después del 8 de septiembre de 1943, al fundarse la República de Salò, la Manifattura Tabacchi de Venecia se convirtió en la sede de la dirección nacional de los estanqueros – recuerda Sega – Terminada al guerra, Anita regresa a la fábrica triunfante, así que se dirigió al nuevo director diciéndole “se ocupe usted de la Manifattura, yo me ocupo de los oficiales”, por tanto llegó a ser una semi-directora. Siempre muy bien vista por las trabajadoras, no solo por las compañeras estanqueras. Ella ya era conocida en toda la ciudad. De hecho, en el marzo del ‘46 fue elegida como segunda después de Gianquinto. Luego, siguió siendo representante sindical del Monopolio di Stato, también con papeles a nivel nacional y se dedicó durante toda su vida al sindicato, a la organización de las trabajadoras, a la asistencia de las personas necesitadas, a los niños huérfanos o en condiciones muy pobres”.  

Anita dedicó toda su vida a sus ideales, a una gran idea de justicia absorbida desde cuando era pequeña, a la protección de los pobres, así contribuyendo a la adquisición de los derechos que se dan por sentados hoy en día, aunque obtenidos pagando un alto precio.

“Anita sabía hablar con todos, a partir de los ministros a los obreros, era solo una niña cuando entendió que dedicaría toda su vida a la lucha contra las injusticias sociales – concluye la nieta – y Venecia le estuve muy agradecida por su compromiso: el día de su funeral había muchísima gente, desde el puente de las Guglie hasta el Cinema Italia, todos los miembros de los partidos, personas llorando porque ella había hecho todo ese bien”.

 

La historia de San Sebastián, el soldado mártir al que Venecia dedica una iglesia y muchas obras de arte

Venecia, 20 de enero 2022 – Hoy es el día de San Sebastián, la celebración religiosa desarrollándose cada 20 de enero en honor del martirio del militar romano, de origen francés, venerado por la iglesia Católica y Ortodoxa por difundir y defender el Cristianismo hasta morirse. Santo Patrón de la Policía Municipal, a menudo invocado como protector de la peste y recordado iconográficamente como el mártir trapasado por las flechas – y, de hecho, así se murió en el año 288, a manos del imperador Diocleciano – este personaje de la tradición católica no solo domina las páginas de los libros sino también está en el centro de innumerables obras de arte, confirmando su importancia y la grandeza de su culto en el mundo.
De estatuas a pinturas, de frescos a dibujos, San Sebastián es uno de los sujetos más representados en la historia del arte, sobre todo en la época del Renacimiento y, todavía hoy, en Venecia como en el mundo, es posible encontrar su image icónica en muchísimas decoraciones de altares, ábsides o hornacinas de las iglesias, tal como en las salas de los museos más importantes.
La Serenissima, este año celebrando su aniversario de sus 1600 años de su fundación, de hecho, dedica al Santo Patrono de los arqueros una iglesia ubicada en el campo de San Sebastián, en el distrito de Dorsoduro, construida en el mismo lugar acogiendo una posada de los frailes de la Congregación de San Girolamo, en el siglo XIV. Tras su demolición, este edificio dejó espacio a la única iglesia veneciana dedicada a San Sebastián erigida en honor del Santo como agradecimiento por el fin de la peste de 1464. Solo en 1505 empiezan los trabajos para la realización de la actual Iglesia de San Sebastián, caracterizada por tener una fachada de tendencia clásica contraponiéndose a un interior renacimental guardando sobre su altar dos pinturas de Veronese, propiamente dedicados a esta importante figura reigiosa: La Madonna in gloria con i santi Sebastiano, Pietro, Caterina e Francesco, (La Virgen en gloria con los santos San Sebastián, Pietro, Caterina y Francisco) de 1562 y el Martirio di San Sebastiano (Martirio de San Sebastián) de 1565.
Además de este lugar de culto, erigido en honor del Santo, Venecia guarda, en sus museos también, muchísimas representaciones de San Sebastián, algunas entre las más icónicas de la historia del arte. Exactamente en la ciudad lagunar, de hecho, se encuentra el San Sebastián de Andrea Mantegna, guardado en la Galería Franchetti en Ca’ d’Oro y representando el Santo al ser flagelado, fijando en el tiempo todo el pathos de su muerte, tal y como el  Tríptico de San Sebastián de Giovanni Bellini ubicado en las Gallerie dell’Accademia. Hay muchas más representaciones artísticas del Santo en varios museos de la ciudad también, como Ca’ Rezzonico, el Museo Correr o el Palazzo Ducale. Este último actualmente presenta una muestra titulada “Venecia 1600”, exponiendo el San Sebastián de Pietro Vacchia.
Son muchas las iglesias venecianas adornadas por pinturas, frescos, o estatuas dedicadas a San Sebstián, como la Basílica de los Santos Juan y Pablo, en la que se puede disfrutar del Políptico de San Vincenzo Ferrer, la Iglesia de Santa María Formosa con el Polípico de Santa Bárbara de Jacopo Palma Il Vecchio, o bien la Iglesia de San Francisco de la Vigna acogiendo La Virgen con el Niño, cuatro santos y un donante de Giovanni Bellini y la Basílica de Santa María de la Salud con la pintura de San Marco in trono (San Marcos en el trueno) de Tiziano, junto al San Sebastián de Marco Basaiti y San Girolamo, San Rocco y San Sebastián de Pordenone.
Está considerado entre los principales difensores de la Iglesia, así como compatrono de Roma después de Pietro y Paolo, San Sebastián es una figura dominante dentro del mundo religioso y artístico. Él, de esa manera, sigue contando su historia a través de las obras de arte que protagoniza y que Venecia sigue guardando cuidadosamente, aún hoy.

 

Venecia entre las invenciones y la creatividad: de las orígenes al desarrollo de la patente de invención 

En la Venecia de mitad Cuatrocientos, lugar de tránsito y de confín entre el Oriente y el Occidente, nació la patente de invención, o sea el derecho sobre las invenciones que abrió las puertas a siglos de innovaciones científicas y tecnológicas en Venecia y en el mundo. 

Es el 19 de marzo de 1474 cuando el Senado de la República de Venecia decidió empezar a proteger las invenciones instituyendo la primera ley de invención que garantiza el derecho exclusivo sobre las invenciones. Este sistema entró en vigor primero en Italia, luego en España y, desde la mitad del siglo XVI, en toda Europa. De hecho, la primera patente de invención fue otorgada en 1469 por el ciudadano alemán, Johann von Speyer(Giovanni da Spira). Impresor, Giovanni llevó por primera vez a Venecia la litografía con elementos móviles y, gracias al Collegio dei Savi, por primera vez tuvo el derecho de ejercer el monopolio de esta nueva idea en el territorio de la Serenísima. Fue este paso lo que marcó el uso público de la litografía, marcando la historia editorial nacional e internacional.

En sus 1600 años de historia, la Serenísima representó uno de los más grandes centros en los que llegaban no solo productos que procedían de todo el mundo, sino también hombres, mujeres y, sobre todo conocimiento y sabiduría. De hecho, empezó en 1300, con los viajes de Marco Polo hacia China, la adquisición de un nuevo saber y de enormes riquezas. Saber que se evolucionó en el tiempo, creando artes y oficios que caracterizaron la historia veneciana, como en el caso del arte del vidrio que florecerá en la isla de Murano, sobre todo a partir del siglo XV y que proporcionará vidrios colorados, usados para adornar los edificios y las catedrales de toda Europa.

En ocasión del Economic Tuesday Talks, que tuvo lugar en el departamento de economía en la Universidad Cà Foscari de Venecia, Luca Molà – profesor de historia del renacimiento y de las comunidades mercantiles entre 1300 y 1650 en Venecia, Italia y en el mundo mediterráneo a la Universidad de Warwick – nos ha contado las orígenes y el desarrollo de la patente de invención en Venecia, que abrió el camino a la tecnología moderna. 

Es entre las paredes del Fondaco dei Tedeschi, a unos pasos del puente de Rialto que antiguamente solía ser el centro comercial de la ciudad, donde la patente de invención tuvo su expansión máxima. 

“Este era el lugar donde los grandes comerciantes iban para aprender el arte de la contabilidad y el arte de hacer negocios – nos cuenta el profesor – Este lugar era una muy grande atracción para los artesanos y los técnicos que procedían de Alemania”. 

Quienquiera se fuese presentado en una oficina del Estado con una nueva invención para la República de Venecia, tenía el derecho de obtener la patente de invención y luego, en el caso de que la invención resultara interesante, habría luego obtenido el monopolio de diez años sobre la misma. 

Excavadoras para dragar los canales, excavación de barro, máquinas industriales para el tejido de la lana y molinos, eran solo algunas de las invenciones que fueron creadas en Venecia después de la aprobación de la Ley de patente de invención. Fueron más de 2000 las patentes que el Senado de Venecia garantizó a los ciudadanos venecianos y extranjeros de cualquier clase social entre el 1474 y el 1797. Entre estos, también había la patente de invención garantizada a Galileo Galilei al final del siglo XVI con relación a su telescopio. 

“Es interesante ver cómo los proponentes de la ley eran los nobles venecianos, intelectuales que entendieron como una ciudad rica y grande como Venecia habría podido atraer hombres inteligentes de otras ciudades como Brescia, Bergamo, Vicenza, Verona, Bassano y otros lugares bajo la autoridad de la República de Venecia – explica Luca Molà -. De hecho, aquí se concentró un número muy grande de capital humano y de invenciones tecnológicas que garantizaban a la ciudad un compromiso en la búsqueda de nuevas invenciones y soluciones a beneficio de esta”. 

La inteligencia, tanto en el pasado como en el presente, siempre ha sido el motor de la innovación y, Venecia misma, pudo entender la importancia de proteger este elemento de la condición humana, cautivando personas muy inteligentes y convirtiéndose en uno de los países más poderosos del mundo. 

 

 

En Venecia, el laboratorio de serigrafía que traduce gráficamente, desde más de 50 años, las obras de los artistas del mundo 

Tarros de tinta, pinceles, marcos y colores dispersos aquí y allá. Hojas puestas en un rincón, cuadros de litografía colgados en las paredes y grandes mesas de trabajo. Equipos, pinceles y cinceles. Entrar en el laboratorio de serigrafía Fallani de Venecia significa entrar en una pequeña joya escondida donde el arte se transforma, para luego imprimirse en el papel y seguir testimoniando los momentos de historia de una ciudad que ya tiene 1600 años de historia. Detrás de este lugar hay un hombre veneciano, una persona que cada día respira el arte y prefiere expresarse con colores y formas en lugar de palabras. Es Gianpaolo Fallani, dueño de la empresa y del laboratorio que, cada día, produce obras de arte imprimiendolas sobre todo tipo de material. Es un lugar escondido en una pequeña calle que se asoma a la laguna de Venecia, al lado de Fondamenta Nove y que sigue evolucionando el arte veneciana de la litografía, llevándola consigo en el mundo, siguiendo el ejemplo de quien, antes que él, dio vida a este oficio.

Todo empezó hace muchos años, cuando un chico de Florencia con pasión por la litografía se mudó a Venecia. El, fue llamado por los padres armenios para trabajar en la tipografía de la isla. Luego, después de esta experiencia con los armenios, decidió abrir un laboratorio de zincografía, donde empezó a producir galvanos tipográficos para luego dedicarse a la fotolitografía. Sin embargo, fue solo en el 1968 que empezó a dedicarse a la serigrafía gracias a una feria, y, desde aquel momento, ya no podrá dejar de dedicarse a este arte, enamorándose de las infinitas potencialidades de esta técnica de impresión.

Este chico luego tendrá un hijo, Gianpaolo Fallani que, hoy en día, es el dueño del laboratorio veneciano. Tiene la misma pasión por la serigrafía y el grabado, para los colores y el papel, que los han llevado a escoger este trabajo. 

«Yo crecí en el laboratorio de mi padre. Allí pasé muchas tardes y muchos días durante las vacaciones, en verano – recuerda Gianpaolo Fallani -. Desde pequeño fui capturado por los colores, la habilidad y el arte de mi padre. De hecho, creciendo, hice otras cosas, trabajé con el grabado digital, aunque, desde unos diez años, decidí retomar la actividad de serigrafía artística porque odiaba la idea de que se abandonara esta actividad, con el riesgo de que no siguiese en los años».

Hoy en el laboratorio en el que siempre se ha trabajado con los artistas preparando reproducciones para catálogos y carteles para exposiciones de arte, se sigue traduciendo, después de más de 50 años de actividad, las obras de ilustradores y artistas de todo el mundo. De hecho, la técnica sigue siendo la misma, así como los instrumentos que se usan en este oficio.

La obra empieza con un marco de nailon que, en el pasado, solía ser de seda. Este tejido se pone en otro marco de madera o de metal. Es así como, a través de las fibras del tejido pasa la tinta que luego será grabada en una superficie. Para transmitir la imagen en un marco, hay que desarrollar un proceso que necesita la presencia de una gelatina sensible a las fotos que luego se deja secar, se pone en contacto con una película transparente y al final se expone a los rayos UV por algunos minutos. Esta mezcla, una vez golpeada por la luz, se transforma y de líquida se convierte en sólida en algunos puntos, los mismos que han sido iluminados y que, luego harán de contorno al dibujo. Una vez preparado el material sobre el que se quiere desarrollar el grabado, solo hay que presionar la superficie con un instrumento cuya empuñadura podría ser de madera o metal y su hoja de goma. Así la tinta se trasladará solo en los lugares del marco que no han sido tocada por la mezcla que ya se ha vuelto sólida creando el dibujo. 

«La serigrafía es una técnica de impresión muy interesante y muy poco conocida. Esta técnica nos permite imprimir sobre todo tipo de material – concluye Fallani – quitando cada límite a la creatividad. Esta es la razón por la que mi padre escogió este oficio y luego yo decidí seguir sus pasos». 

Desde hace diez años Gianpaolo Fallani es el dueño del laboratorio veneciano de serigrafía, fundado por su padre y con el cual ha grabado el arte desde hasta que falleció. Decidió seguir teniendo en Venecia su laboratorio siendo demasiado enamorado de la ciudad en la que nació. Es así que, aquel chico enamorado del arte sigue viviendo la humanidad que hay en las calles de una ciudad llena de historia, tradición y arte, ayudando con sus colores, sus hojas de papel y su experiencia, los artistas de todo el mundo en expresar su propia emoción. 

 

La Natividad, un viaje entre las iglesias y los museos patrimonio artístico de la Serenissima 

Tradiciones, mercadillos y lumbreras, eso significa la Navidad en Venecia, pero no solo, significa cultura también. La natividad, de hecho, se encuentra a través del arte en Venecia, y pasar las vacaciones en la ciudad que este año celebra su 1600 años, significa sumergirse en un viaje a través del inmenso patrimonio artístico de la Serenissima.

Las iglesias venecianas, por ejemplo, conservan pinturas extraordinarias relacionadas con la Navidad, que se remontan a los siglos XVI y XVII. La historia de la Natividad se cuenta, por ejemplo, a través de la tela original de Tintoretto de 1581, guardada en la Scuola Grande di San Rocco, que representa el tema de la adoración de los Tres Reyes. Así también en la Iglesia de San Trovaso, hay una adoración de los Reyes Magos realizada por el mismo famoso pintor veneciano. En la Iglesia de San Giovanni e Paolo y en la de San Giuseppe en el distrito de Castello, el mismo tema es tratado en la pinturas de Paolo Veronese, mientras que gracias al pintor Paolo Veneziano podemos admirar la Natividad de la Iglesia de San Pantalon. Solo hay que entrar en la Iglesia de Carmini para disfrutar de la belleza de la “Natividad con Santos”, una de las obras maestras de Giovanni Battista Cima da Conegliano, realizada en los primeros años del siglo XVI.  En la Iglesia de San Giobbe, en cambio, se encuentra el maravilloso retablo de la Natividad de Cristo, hecho por Girolamo Savoldo, uno de los más grandes pintores venecianos del siglo XVI, mientras que en la Basílica de Santa Maria Gloriosa dei Frari se puede admirar la “adoración de los Magos” del siglo XVI, de Bonifacio de Pitati. En la Iglesia de San Zaccaria, por fin, se encuentra la Natividad pintada a principio del siglo XVIII por Antonio Balestra: la “Adoración de los pastores”. 

Incluso los museos venecianos guardan celosamente joyas preciosas que cuentan de la Navidad: en la Galería de la Academia, por ejemplo, se encuentra el “Polittico di Conversano” hecho por Bartolomeo Vivarini y la “Natividad entre los Santos Eustaquio, Giacomo, Marco y Nicola, de Lazzaro Bastiani. En la Galeria, también es digno de mención el “Tríptico de la Natividad” pintado por Jacopo Bellini, Gentile Bellini y Giovanni Bellini. Por otra parte, en el Museo Correr, muchas telas invocan el tema de la Natividad: hay un tríptico que celebra el nacimiento del niñoJesús, hecho por un pintor veneciano anonimo, y también la “Natividad” de Teodoro Poulaki, así como un tríptico realizado entre el 1500 y 1510 por Lorenzo Lotto titulado “Progenie di Sant’Anna” y, por fin, las “Virgen con el Niño” hechas por Michele Giambono y Giovanni Bellini donde, en esta última, la  Virgen está representada excepcionalmente trayendo una ropa color borgoña, un manto rosa y un velo que cubre solo un lato de su cabeza. Palazzo Ducale por su parte conserva la “Natividad” del pintor Gregorio Lazzarini (1665-1730). 

Del manantial de los Dogos, en la ciudad de Dolo, salía el Oro Azul de Venecia 

El agua de la ciudad de Dolo, el así llamado Oro Azul, fue desde siempre un mayor tesoro para Venecia y para este pequeño pueblo, que se encuentra en la Riviera del Brenta. Sangre vital y bien esencial, dio vida no solo a las personas, sino también a la economía de la ciudad, estableciendo durante siglos un vínculo único e indisoluble, que todavía sigue resistiendo. 

El agua es sinónimo de Venecia, y precisamente en la ciudad flotante que este año celebra su 1600 años de vida, no se podía encontrar agua dulce por ninguna parte.

Veniexia è in aqua et non ha aqua”, escribió Marin Sanudo, y fue precisamente por esta razón que las historias de Venecia y Dolo se entrecruzan con motivo del agua potable: el agua de los Dogos.

Fue en 1660, antes de la construcción del acueducto público en la segunda mitad del siglo XIX y después de la época de las vere da pozzo (los típicos pozos venecianos), cuando se solía recoger el agua de lluvia, que se construyó el canal de Seriola. Largo unos 14 kilómetros y de casi un metro de ancho, el canal fluía desde Dolo hasta Moranzani di Mira, llevando el agua que luego se filtraba y cerraba en barriles, listas para ser transportadas a otros lugares.

Hinc Potus Urbi, que es decir “desde aquí el agua potable lleva a la ciudad”, lee la inscripción de mármol grabada en el punto donde la ruta del Seriola se separaba del Brenta, y desde donde el Oro Azul, el agua potable, se cargaba en los barcos y se llevaba hacia la ciudad de Venecia. 

“Una vez llegada a la ciudad, el agua dulce se vertía en los pozos o se entregaba directamente al Doge, convirtiéndose así en un bien esencial para la ciudad de Venecia”, dice Elisabetta Vulcano, fundadora del Centro Studi Riviera del Brenta. 

El agua de Dolo fue un bien esencial y precioso no solo para la vida de los venecianos, sino también porque ella conducía los barcos hasta la ciudad de Venecia, movía las compuerta de las principales represas, y hacía girar la gran rueda de madera del antiguo molino de la ciudad, uno de los más grandes de toda Europa. El molino garantizaba trabajo y riqueza en el pueblo de Dolo, y aquí el grano recogido se llevaba para ser molido, convertido en harina u cargado en los parcos hasta los diferentes mercados locales.  

El molino de Dolo permitió recalificar una zona hasta ahora desconocida, y restaurar las calles y los canales, desviando el Brenta y haciendo que el territorio fuera transitable en todas las condiciones climáticas. Esta decisióntomada por la Serenissima, que siempre fue pionera en muchos campos, pronto resultó esencial. El descubrimiento de América, de hecho, permitió el desarrollo del comercio extranjero y así las pérdidas de los flujos en el Mediterraneo. De esta manera, en una decena de años, el pequeño pueblo de Dolo se convirtió en un centro de referencia económico y social para Venecia, permaneciendo así incluso después de su caída. 

 

El canal de Seriola, de hecho, siguió siendo una de las principales fuentes de agua para el acueducto venecianos, por lo menos hasta el siglo XIX. El molino de la ciudad, por su parte, fue un elemento indispensable para la economía de Venecia, así como para Dolo también, y se mantuvo activo hasta 1989.  

Biblioteca Querini Stampalia, el sitio amigo de los venecianos con un inmenso patrimonio de libros antiguos y modernos

Milcuatrocientos manuscritos, 42 mil libros antiguos y prensa, entre raras ediciones de incunables y cinquecentinas, 3 mil incisiones y más de 350 entre cartas geográficas y planos, además de atlantes. Y un fondo moderno de impresión incluyendo más de 400 mil volúmenes. Es el patrimonio de la biblioteca Querini Stampalia, cada año frecuentada por una media de más o menos 62 mil usuarios. Un lugar “amigo” para los venecianos, los que consideran la biblioteca como una habitación añadida a sus propias casas.

“Los venecianos tienen mucho cariño por esta biblioteca porque estudiaron en este lugar – confirma la directora de la Funcación Querini Stampalia, Marigusta Lazzari – Los chicos, aquí, quedan, es un lugar de afinidad, de corazón, de casa. También el arquitecto Mario Botta venía aquí cuando era estudiante, porque es un lugar limpio, acogedor, un sitio cálido en invierno y fresco en verano, como establecido por Giovanni Querini, donde hay libros que no conseguía encontrar en otros sitios. Botta nos regaló su proyecto de restauración como muestra de agradecimiento por los años que había pasado aquí dentro”. 

En su testamento, Giovanni Querini dejó escrito que la biblioteca tendría que permanecer abierta “todos los días, durante horas en que las biblitoecas suelen estar cerradas, y de noche especialmente para complacer a los estudiosos”, un intento todavía manteniéndose concretizado gracias a una apertura diaria hasta la medianoche, incluso durante los días festivos.

Una biblioteca que siempre ha querido destacarse, como cuando, en 1938, tras la emanación de las leyes raciales, mantenió en su catálogo y en las estanterías los textos de autores judíos, enfrentándose a las normas que habrían querido su abolición. 

“Los venecianos conocen la biblioteca porque la frecuentan cuando son chicos y, con el paso del tiempo, crecen y aprenden a disfrutar también del resto  – Lazzari añade  – a los nuevos afiliados regalamos una entrada para el museo, para motivarlos a conocer todo lo que se esconde”. 

En los años Noventa, la biblioteca abrazó el Servicio bibliotecario nacional y su catálogo colectivo al hacerlo accesible a los usuarios de todo el mundo.

“El 10 por ciento del fondo moderno es accesible directamente dentro de las salas, el resto se encuentra en los depósitos y, por tanto, accesible con la solicitud en distribución; luego, tenemos un fondo antiguo importantísimo de manuscritos, incunables, cinquecentinas, grabados, impresiones, y dibujos. Entre ellos, el plan prospéctico de Venecia “a volo d’uccello” de Jacopo de’ Barbari – sigue la directora – la biblioteca es general y sirve de apoyo y de base para el estudio, después tiene unas secciones especializadas como el arte y la arquitectura, ambos venetas o no. Digamos que las biblitoecas universitarias hoy compensan todas las necesidades especialísticas sobre las asignaturas porque, claramente, son frecuentadas por los estudiantes de manera diferente, mientras que nosotros proporcionamos instrumentos de base y especialísticos solo de algunas asignaturas. Tenemos también un “parque para los periódicos” importante: además de 250 son las subscipciones anuales que proporcionamos. Se trata de revistas de diversos géneros, a partir de la historia hasta la literatura y las ciencias, porque esta es la característica de este lugar: ofrecer algo más”.

Entre las horas de estudio es posble tomar un descanso en la nueva cafetería o en el jardín de Carlo Scarpa, en que se entra casi en religioso silencio, para escuchar el burbujeo del agua al encanalarse en estrechos laberintos artísticos, donde nada es dejado al azar. Hasta las esencias y la alboreada marcando, con sus flores y su perfume, el largo paso de las estacions en un sitio pareciendo eterno.

 

 

 

Tessitura Bevilacqua: en Venecia se sigue produciendo el terciopelo a mano, con las mismas técnicas ordenadas por los Dogos

Al principio era el “sciamito”, un tejido parecido al terciopelo, pero sin pelo. Luego, en 1300, algunos tejedores que procedían de la ciudad de Lucca pidieron asilo político a la ciudad de Venecia y, desde aquí, empezó la historia de un artesanado que sigue siendo admirado en todo el mundo. En 1500, en Venecia, había más de 6000 marcos que producían el terciopelo gracias a miles de personas que trabajaban en los laboratorios y en las casas. Toneladas de hilos de seda y manos expertas daban vida a los dibujos que, hoy en día, siguen considerándose de gran actualidad. 

La de la Tessitura Bevilacqua es una historia que tiene más de cinco siglos, y que empieza en 1499, o sea cuando aparece un lienzo de Giovanni Mansueti, que se llama “San Marco trascinato nella Sinagoga”, una obra que contiene los nombres de los comitentes de la obra, entre los cuales hay “Giacomo Bevilacqua, tejedor”. Oficialmente, la Tessitura Luigi Bevilacqua nació en 1875, en un palacio en fondamenta San Lorenzo, que un tiempo solía ser la sede de la Scuola della Seta della Serenísima (Escuela de la Seda de la Serenísima), luego abandonada al comienzo del siglo debido al decreto de Napoleón que, en 1806, había cerrado todas las corporaciones artesanas de Venecia. Hoy en día Bevilacqua es la más antigua tejedura de toda Europa que sigue usando los marcos originales de 1700 de la Scuola de la Seta, creando preciosos tejidos de terciopelo “soprarizzo”, con las mismas técnicas ordenadas por los Dogos que mandaban en la ciudad que, justo este año, celebra los 1600 años de su fundación. 

“Nuestro punto de fuerza es que somos los únicos que producen un tejido según los mismos niveles de calidad antiguos, porque, después de 130 años, producimos el tejido en la misma manera – explica el director ejecutivo Alberto Bevilacqua – la historia documentada de nuestra familia empieza con nuestro bisabuelo que, en 1875 creó oficialmente esta sociedad, aunque hay pruebas de que ya al final de 1400 nuestros ancestros ya trabajaban los tejidos. La sociedad ha pasado de mano en mano a través de seis generaciones, administrada también por otros miembros de la familia Bevilacqua”. 

Al comienzo de Mil Novecientos, Bevilacqua tenia mas de cien tejedores mientras hoy solo hay 18 marcos y 7 tejedoras que tienen la difícil tarea de crear, con mucha paciencia, pocos centímetros de terciopelo cada día, tejidos que luego se usarán para embellecer casas, salas de exposiciones e iglesias, además de ser puestas por las modelos en las pasarelas de alta costura”. 

“Antiguamente, la iglesia solía ser uno de los comitentes más importantes por el terciopelo, que luego fue incluido en la alta costura por la diseñadora de moda Roberta di Camerino con el bolso Bagonghi. En los últimos años el uso del terciopelo ha vuelto a ser usado por muchos entre los diseñadores de moda – sigue Bevilacqua - tanto italianos como extranjeros”. 

Entrar en la sede de la Bevilacqua, en la zona de Santa Croce, significa volver atrás en el tiempo, donde había los marcos de madera, los hilos de seda colorados y un archivo histórico en el que se encuentran más de 3500 muestras y de “messe in carta”, o sea los dibujos técnicos que guardan las informaciones necesarias para perforar las tarjetas. 

Para producir un tejido de terciopelo hay que empezar del dibujo que se quiere realizar. Cada hueco tiene que corresponder a un hilo y cada tarjeta representa medio milímetro de dibujo del tejido que hay que realizar.

“Antiguamente había unos chicos sobre los marcos que movían los hilos según la voluntad de los tejedores y, en 1803 el francés Jacquard inventó estas máquinas que leían las tarjetas horadadas – explica el director ejecutivo -. Por ejemplo, por un dibujo de 1,5 metros hay que crear más de 3.000 tarjetas horadadas”.

Mientras se realiza el dibujo, se sigue preparando el marco, operación que puede tardar hasta seis meses de trabajo debido a que hay que anudar 16.000 hilos. Una vez cargado el marco, cuando las bobinas y las tarjetas horadadas han sido puestas, se puede empezar a tejer. Un trabajo de precisión y paciencia, muy largo, que puede tardar años para satisfacer el cliente: como en el caso de la restauración del Palacio Real de Dresde. “Tardamos tres años, desde 2017 hasta 2019, para realizar, con tres marcos, 720 metros de terciopelo usando una muestra original que habían salvado – cuenta Alberto Bevilacqua – Lo hemos reconstruido igual, con las mismas características técnicas”.

 

La Fabbrica del Vedere: desde la invención de la linterna mágica hasta hoy, para contar la historia del cine 

Venecia, 13 de enero de 2022 – Hoy en día todo es virtual, aunque detrás de la pantalla hay una historia muy larga que contar que empieza con la linterna mágica y llega hasta la cámara. Carlo Montanaro construyó este archivo durante toda su vida con mucha paciencia y con la misma pasión que tenía cuando de pequeño vio por primera vez el teatro de los títeres. Nació así la “Fabbrica del Vedere”, un museo que se desarrolla en las tres plantas de una típica casa veneciana, escondida entre calle del Forno, en Strada Nova, a unos pasos de la Galería Giorgio Franchetti en Cà D’Oro. Tres plantas llenas de películas, cámaras y publicaciones, además de fotografías y herramientas que hoy parecen llegar del otro mundo: los dioramas, los visores estereoscópicos y el “mundo nuevo”. Objetos que cuentan historias, herramientas que guardan el encanto del blanco y negro desde los primeros pasos de la imagen en movimiento hasta la luz que pasa en una caja, para volver a mirar toda la historia del cine. Entre las estanterías, en los archivos y en los cajones hay mucho de Venecia, la ciudad que este añocelebra los 1600 años de su fundación y que sigue siendo capaz de transmitir el mensaje de ciudad eterna, admirada en las pantallas de todo el mundo. “Attilio D’Este solía vivir en esta casa – cuenta Montanaro que fue profesor de teoría y método de los medios de comunicaciones en la Academia de Bellas Artes de Venecia, siendo luego director, además de haber sido también profesor de teoría y técnica del lenguaje cinematográfico y de restauración de cine en la facultad de Letras Y Filosofía en la Universidad Cà Foscari -, él era un panadero aficionado de cine y, en esta casa, tenía mucha pruebas y testimonios de la historia del cine y del periodo que precedió la época de la cinematografía. Cuando murió, decidí comprar la casa y todo lo que había en su interior para luego abrir este museo al final de 2014, añadiendo todo lo que yo poseía y lo que luego compré durante estos años”.

El archivo incluye una cantidad muy heterogénea de materiales que intentan contar como se “ve” desde cuándose pueden grabar las imágenes. Entonces, empezando por las incisiones (de Canaletto a las Vues d’optiques…) y siguiendo con los vidrios de la linterna mágica, la fotografía, el análisis y la síntesis del movimiento, testimoniados por las herramientas de la época que procedió el cine hasta el cinematógrafo, la televisión y el digital. Hay experimentos de Jules Etienne Marey, los descubrimientos de los hermanos Lumiere, hay el inventor de la ciencia ficción Georges Melies, el cine mudo, la introducción del sonido y de los colores. Hay el mundo de la película, que ya ha desaparecido, el Cinemascope y el 70mm. Hay un mundo que cambia, un trabajo que cambia, un lenguaje que también cambia y, gracias al esfuerzo de Montanaro nunca se pierde, y se ayuda a  contar este pequeño rincón de Venecia. 

La “Fabbrica del Vedere”, cada año, junto al fotógrafo Francesco Barasciutti, produce un calendario con una selección de materiales que guarda en su interior. Un viaje que empezó en 2015 con la exhibición “Lanterne Magiche”, en la que había una selección de linternas que remontaban al 1800, y que sigue hoy en día con la presentación de la octava edición del Calendario 2022 y de la exhibición “Cineprese”, que se puede visitar hasta el final de febrero desde la 17.30 hasta las 19. En la exhibición, hay los que Montanaro define “objetos lejos de la idea de cámara”, cada uno con su propia historia y su encanto, entre los cuales destaca también una cámara de 1903. A través de once herramientas se vuelve atrás la historia de la “Décima Musa”. Desde la autonomía de unos segundos hasta los cargadores que permitían desde los cinco hasta los nueves minutos de grabado. Tecnologías en evolución que se perfeccionan, año tras año, así como los materiales de que se componen las herramientas, que originariamente estaban hechas de madera, luego de aluminio y al final de plomo. Objetos que hoy en día arriesgan ser olvidados, que ya han desaparecido de los sets de filmación y han sido reemplazados por las nuevas cámaras digitales, que de hecho nunca reemplazarán la fascinación de estas “cajas” en la que se guarda la historia del cine. 

Para mas informaciones www.archiviocarlomontanaro.com

 

En Venecia, la Società di Mutuo Soccorso dei Carpentieri e Calafati, un cofre que guarda una historia naval 

Tenazas oxidadas, sierras de madera, viejas herramientas originales del Arsenal de Venecia, banderas de las regatas que se usaban antes de la Unificación de Italia, modelos de barcos y antiquísimas reliquias del mundo de los barcos venecianos. Parte de la historia naval de la ciudad está guardada en un preciso lugar, un pequeño cofre de objetos históricos y anécdotas que cuentan el glorioso pasado naval de la ciudad de Venecia, que este año celebra 1600 años de su fundación. Este lugar, muy poco conocido, sigue conservando con mucha cura, dedicación y respecto del pasado, una parte muy importante de la historia de la ciudad. En la zona de Castello, en el edificio en el que solía encontrarse una de las sedes del hospital San Giovanni e Paolo, hay la sede más antigua de la asociación, que hoy en día sigue siendo activa en Venecia, o sea la Società di Mutuo Soccorso Carpentieri e Calafati.

Fundada el 1 de abril de 1867, esta sociedad, heredera de la Scola picola dei Calafai de l’Arsenal, o sea la escuela de los obreros especializados en las construcciones navales, sigue existiendo gracias a quien trabaja para mantener vivo su estatuto y sus valores. 

Hoy como en el pasado, la Società di Mutuo Soccorso Carpentieri e Calafati de Venecia, que sigue manteniendo las antiguas denominaciones jerárquicas, sigue siendo regulada por la mariegola, un libro de reglas que la asociación sigue teniendo y que marca una parte importante de la historia de la sociedad y de la ciudad de Venecia. Es un volumen muy valioso que remonta al 1867, guardado en la sede de la sociedad que se encuentra en San Pietro di Castello (la versión original de la mariegola fue vendida, en 1921 al Museo Correr). Un libro muy antiguo y que tiene un valor filológico e histórico, una verdadera colección de leyes, de nombres y de firmas de personajes importantes de la historia de nuestro País que, en los años, se convirtieron en socios honorarios en la Asociación veneciana. 

Hoy en día, la mariegola de la Società di Mutuo Soccorso Carpentieri e Calafati de Venecia puede ser admirada y estudiada. Se conserva en su caja original, que podemos considerar como una verdadera obra de arte. En dialecto veneciano se llama “cassea”: es una preciosa antigüedad, una caja rectangular decorada a mano y que solía ser usada, en las escuelas de la ciudad, para conservar las otras mariegolas. 

Solo hay que abrirla con cuidado y dar una vuelta a las páginas, para descubrir letras antiguas, artículos, leyes. Mirando un poco más, se pueden tocar las huellas de tinta dejadas en el papel por las manos de algunos entre los personajes más importantes de la historia italiana como Giuseppe Garibaldi, que se convirtió en un socio honorario a partir del 14 de abril de 1867, Papa Juan Pablo I, socio a partir del 3 de abril de 1977 y el alcalde de Venecia, Giuseppe Giovanelli, socio honorario desde 1969. En la mariegola también hay la firma de Umberto di Savoia que fue socio honorario de la Società dei Carpentieri e Calafati a partir del 27 de mayo de 1878. 

Entre el 1806 y el 1807, cuando el Veneto fue incluido en el Reino de Italia, las antiguas corporaciones de arte de la República Serenísima, como las de los Carpentieri e Calafati, fueron eliminadas según la regla de la libertad económica y, todos los bienes, fueron vendidos. Sin embargo, esto no paró a los obreros navales que, gracias a las enseñanzas de las schole picole dei Calafai dell’Arsenal e dei Marangoni da nave pudieron hacer vivir otra vez a estas sociedades también en Venecia. 

Fue así como, el 24 de marzo de 1867 en calle San Gioachin, en San Pietro di Castello, se creó una asamblea entre todos los que ejercían la profesión de carpentieri e calafati (carpinteros) en los astilleros de la ciudad juntos a quién trabajaba en el Arsenale, para crear una nueva Società di Mutuo Soccorso. El 30 de agosto 1868, después de un año de su fundación, en esta asociación se decidió, a la unanimidad, que las viejas reglas tenían que ser eliminadas en favor de unas nuevas. Estas reglas volvieron a cambiar en 1980, cuando se creó una nueva reglamentación con la que llegó una importante novedad para la asociación: se decidió aceptar a todas las categorías de trabajadores, tanto hombres como mujeres. El tercer estatuto fue luego establecido en la segunda mitad de los años 90, después de una nueva reforma del sistema de seguridad social.

Dos años después de su fundación, la Società di Mutuo Soccorso Carpentieri e Calafati de Venecia, recibió algo por el socio Giuseppe Tonello, que decidió regalar su astillero de San Isepo, que se encuentra en la fondamenta en San Pietro di Castello. Además del astillero, en los años, la sociedad adquirió otras estructuras como pisos, dos almacenes y objetos relacionados con la manufactura naval del pasado sin dejar de seguir con su objetivo de conservar y transmitir la cultura naval veneciana.

Hoy, después de 1600 años de la fundación de la ciudad donde se creó La Società di Mutuo Soccorso dei Carpentieri e Calafati de Venecia sigue llevando adelante su objetivo, guardando objetos de un pasado que ha evolucionado hacia nuevas actividades benéficas y otros proyectos culturales y educativo par seguir difundiendo la cultura naval veneciana para evitar que se pierdan las huellas de un sector artesanal que hizo Venecia un ejemplo en todo el mundo.

La Casa del Cinema de Venecia celebra los 1600 años de la Serenísima con un ciclo de reuniones sobre la conexión entre la ciudad y el cine 

El cine en Venecia y Venecia en el cine. Desde las películas que han puesto la ciudad en la pantalla, hasta los 90 años del Festival que, desde 1932, llena las salas de cine del Lido de Venecia con los estrenos mundiales de importantes películas y, las casas de producción locales, siguen contando la historia y la belleza de una ciudad que cuenta con 1600 años de historia. Es en ocasión del cumpleaños de la ciudad, que la Casa del Cinema de Venecia organiza, en colaboración con el ámbito de la cultura del Ayuntamiento de Venecia y el Circuito Cinema, un ciclo de encuentros, un viaje imaginario, dirigido por expertos en la materia, que acompañarán el público en el descubrimiento de la muy antigua y profunda conexión entre la Serenísima y el cine

Desde el 12 de enero hasta el 16 de febrero, cada miércoles a las 17 en la Casa del Cinema, en la planta baja del Palazzo Mocenigo en San Stae, Mario Isnenghi, Carlo Montanaro, Gian Piero Brunetta, Michele Gottardi, Paolo Lughi, Marco Caberlotto y Lucio Scarpa serán protagonistas de los debates que tendrán como temas principales, la historia de Venecia, el cine de ambientación veneciana, las orígenes del cine, las películas másrecientes, las casas de producción venecianas, la historia del Festival del Cine de Venecia, reflexiones sobre la cinematografía contemporánea y las ambientaciones venecianas. 

De todas formas, en Venecia el cine es algo de casa: su conformación, su encanto y su belleza han ofrecido, década tras década, muchos ejemplos de transformaciones de las calles, canales y campielli en un set de cine al aire libre. El 25 de octubre de 1896, el Canal Grande de Venecia fue, por primera vez en la historia del cine, representado en una película. Fue el cineasta Alexandre Promio el que primero capturó la imagen del canal másfamoso en el mundo en el cortometraje “Panorama du grand Canal pris d’un bateau”. Desde aquel momento, Venecia no ha dejado atraer cineastas y actores de fama mundial que han escogido esta ciudad histórica como lugar para desarrollar verdaderas obras maestras que han marcado la historia del cine. Hoy en día, según los expertos, se cuentan casi setecientos películas que han sido rodadas en la ciudad, algunas de las que se han quedado en la historia del cine como obras maestras, como: “Senso” de Luchino Visconti, “Giulietta e Romeo” de Castellani, el inolvidable “Venezia, la luna e tu” de Dino Risi y el “Anonimo veneziano” de Enrico Maria Salerno.

El programa prevé una cita cada miércoles, desde el 12 de enero hasta el 16 de febrero, donde se hablarà de “Una storia senza memoria”, “Prima dei Lumière, verso il cinema come spettacolo collettivo”, “Una storia del cinema a Venezia”, “La Scalera Film a Venezia”, “1932-2022: 90 anni di Festival” y “Produrre e distribuire a Venezia, l’esempio di Kublai Film”.

La entrada es libre hasta que se agoten los asientos.

Reserva recomendada en la pagina  www.culturavenezia.it/cinema

En el Palacio Corner Mocenigo, una exhibición de belenes hechos por los militares de la Policía Fiscal 

Venecia, 3 de enero de 2022 – Uno está ambientado en una pequeña Venecia, luego hay aquel que está hecho de galletas y también la clásica escena de belén, aunque también hay estatuas pequeñas de policía fiscal con traje de uniforme. Estos son los belenes de la exhibición del Palacio Corner Mocenigo, sede del Mando Regional de la Policia Fiscal, que permiten a los visitadores de admirar en Venecia, ciudad que este año celebra su aniversario mas importante o sea los 1600 años desde su fundación, toda la creatividad y la maestría de los artesanos venecianos, de los militares y de los apasionados que contribuyeron en la realización de estas pequeñas obras de arte. Es así como en los espacios interiores del palacio histórico en Campo San Polo albergan pequeños paisajes construidos de manera detallada por los que, además de amar la Navidad, saben cómo juntar imaginación y artesanía para realizar obras donde cada personaje, cada lugar y cada escena tiene su propio sentido. Pastores, campesinos, señoras que tienden la ropa y el charcutero que coloca sus productos en la tienda de madera. 

Esta fascinante exposición, que se compone de numerosas obras de arte de especial valor artístico que pertenecen a los militares de la Policía Fiscal, a los coleccionistas y aficionados privados, ofrece la posibilidad de admirar refinados dioramas, además de las tradicionales composiciones de artistas vénetos.

La exposición empieza en la primera sala interna del Mando Regional de la Policia Fiscal que acoge los belenes puestos en las cajas de cristal, cuya particularidad es la de crear más profundidad respecto a la que generalmente tienen los paisajes de la natividad. Además, la misma sala acoge otras obras como el belén de galletas hechos por una niña, Lisa Righi y una exposición de antiguos soldados, aunque la atracción principal de la sala es el belén ambientado en una pequeña Venecia donde Maria, Josè y el niño Jesús descansan a los pies de la Basilica de Santa Maria della Salute, rodeados por una mágica atmósfera de palacios históricos que se encuentran en las aguas de la ciudad de Venecia. Desarrollado por una idea del General Bruno Buratti, esta joya del artesanado veneciano se enriquece cada año de nuevas piezas que vienen realizadas por los mejores artesanos de la ciudad. La segunda sala de la exposición acoge otras representaciones de natividad de la más clásicas a las másoriginales, de las más pequeñas a las que pueden recrear grandes escenas de paisajes, además del belén que se puede ver en la escena de la natividad donde algunos pastores llevan la histórica uniforme de la Policia Fiscal juntando, asì, la magia de la natividad con la historia del lugar en el que se encuentran. 

La exposición de los belenes, està curada por el Mando Regional, con la colaboración de la Asociación “Amici dei Presepi Spinea”, que ha sido realizada en el ámbito del festival “I presepi nella Terra dei Tiepolo” que este añocelebra la XIII edición. La entrada es gratuita y los belenes se pueden ver hasta el 6 de enero de 2022 en estos horarios:

  • Desde el lunes hasta el viernes: de 10 a 12
  • En sábado y en los días de fiesta : de 10 a 13 y de 14 a 16.

Para mas informaciones y contactos: www.palazzocornermocenigo.it

Hechos por Nino Giuponi en Venecia, los primeros galeones de madera usados para el Palio de las Repúblicas Marineras 

Venecia, 13 de diciembre de 2021 – Una historia que empieza de Venecia y que ve como protagonista la antigua arte según la que se construyen los barcos de madera que, por siglos, han transformado Venecia en la Dominante. Un arte que la República Serenísima supo transmitir por generaciones hasta los días de hoy. 

Las manos que los construyeron en 1955 eran las manos venecianas. Los cuatros galeones originales del Palio de la Repúblicas Marineras – que tendrá lugar el domingo 19 de diciembre en Génova – fueron proyectados y construidos por Giovanni Giuponi y recordaban las imágenes de las antiguas galeras: hechas de madera por Giuponi, de la Cooperativa Gondolieri di Venezia (Cooperativa Gondoleros de Venecia), fueron botadas el 9 de junio de 1956 en la Riva dei Giardini Reali. Un momento muy importante para Venecia, que también vio la bendición de los barcos hecha por el Patriarca de la ciudad Angelo Roncalli que, dos años después fue elegido Papa con el nombre de Giovanni XXIII. Los barcos costaron 3.566.000 liras y los remos 8.000 liras cada uno. 

Giuponi era el dueño del pequeño astillero que se encontraba en el río del ponte piccolo, en la isla de la Giudecca y del que él fue el dueño hasta sus 91 años, en 1987. Es aquí que “Nino” trabajaba como “squerariolo” (constructor de barcos) de manera tradicional. Él era capaz de construir barcos de cada tipo y dimensión. Nino Squerariol – así lo solían llamar – era un experimentador en su ámbito, capaz de introducir soluciones técnicas nuevas y materiales inéditos juntos a los materiales más tradicionales, que aprendió a usar en su juventud. En 1985, aceptó escribir un documental muy detallado para describir en todas sus fases el proceso de construcción de las góndolas, interrumpiendo así el hábito muy enraizado de pasar el conocimiento de manera oral, de padre a hijo o de maestro a trabajador, su propia sabiduría. Giuponi empezó a trabajar en 1920, aprendiendo el arte de su padre en el astillero de la fondamenta de l’Arzere all’Angelo Raffaele. Desde el 1951 hasta el 1965, trabajò por la Cooperativa Daniele Manin dirigiendo, siendo Giuponi el jefe del astillero, primero lo del río de le Toreselle – que hoy en dia ya no existe –  luego lo de Ognissanti y al final el astillero de San Trovaso, para luego trabajar solo en su propio astillero en la Giudecca. 

En su larga carrera, construyó cada tipo de barco: él construyó la “Disdotòna” que se encuentra en la Fondazione Querini, un barco de 18 metros, y también la “Carpaccesca”, una gondola de hierro y de la que hay pruebas también en los lienzos del Carpaccio. Y suyos eran, también, los cuatros galeones hechos por el palio de la Repúblicas Marineras. Luego, en 1983, los antiguos barcos de madera fueron reemplazados por modernos galeones hechos en fibra de vidrio. 

Hoy como en la antigüedad, los barcos que compiten tienen un equipaje de ocho remeros y un timonel y destacan en los colores y en los mascarones de proa: el león de Venecia, que recuerda San Marcos, el santo protector de la ciudad; el caballo alado de Amalfi; el drago de Génova que recuerda San Giorgio, el protector de la ciudad; el águila de Pisa, que marca la antigua conexión entre la República y el Sacro Imperio Romano. El mascarón de proa que primero cruza la línea de meta, gana el trofeo de oro y plata realizado por la escuela florentina de orfebre y que representa un galeón con cuatros remos sostenido por cuatro hipocampos, debajo del cual aparecen los escudos de armas de las Cuatros Repúblicas. El trofeo se queda en las manos de la ciudad ganadora por un año, y luego vuelve a ser el trofeo por lo que las Cuatros Republicas competirán en la siguiente regata. 

El palio de las Antiguas Repúblicas Marineras, que tiene lugar bajo los ojos del presidente de la República Italiana, cada año tiene lugar en una de las cuatro ciudades. Antes de la regata, hay un desfile histórico, durante el cual aparecen los que figuran como antiguos personajes que caracterizan cada república. 

Venecia está representada por Caterina Cornaro, la reina que decidió donar la isla de Chipre a la RepúblicaSerenísima, volviendo a la patria como la “hija favorita de Venecia”. Abre el desfile de Venecia el pendón acompañado por dos nobles, seis trompetistas y cuatros personajes que suenan tambores. Luego sigue un grupo de ocho nobles, cada uno con su propia bandera de Venecia, cuyo uso en las procesiones y en los desfiles remonta al 1177, cuando el Papa Alessandro III los regaló a Venecia como signo de reconocimiento de la autoridad y del dominio de la República de San Marcos. Después de los nobles, hay los Senadores de la Serenísima Signoria con un sirviente que tiene un cojín de terciopelo rojo en el que se encuentra el tocado del Serenissimo Doge. El Doge, con una túnica y un ancho manto rojo y dorado, lleva puesto el típico cuerno ducal. Cuatros embajadores orientales y ochos damas acompañan a Caterina Cornaro, sentada en un palanquín llevado por ochos esclavos moros. La soberana está acompañada por seis miembros de la delegación chipriota. Cierra el desfile un “capitán del mar” que dirige unos esclavos armados. 

 

 

La Epifanía llega con la procesión de los Reyes Magos de la Torre del Reloj en la Plaza de San Marcos

Venecia, 4 de enero de 2021 – Verlos es un evento muy raro, como cuenta la historia. En Venecia los Reyes Magos suelen ser representados con las estatuas que marcan las 12 en la Torre del Reloj de la Plaza de San Marcos: una lenta procesión que viene de Mil Quinientos y que se encaja en las celebraciones por los 1600 años del nacimiento de la ciudad.  Para admirar la obra de arte que anuncia la Epifanía, tenemos que ir a la Plaza de San Marcos dos veces al año: a las 12 del 6 de enero o en el día de la Ascensión. Solo hay que levantar los ojos hacia uno de los signos arquitectónicos más famosos de Venecia: la Torre con su gran reloj astronómico, una obra maestra de técnica e ingeniería que marca, desde hace casi quinientos años, la vida, la historia y el tiempo. 

Son estatuas mecánicas de madera: un ángel que suena la trompeta y los tres Reyes Magos que, arrastrados por un mecanismo de vía a lo largo de la plataforma semicircular situada por encima del dial, pasan en frente de la Virgen con el Nino y luego vuelven en la Torre a través del panel lateral de los minutos, que se encuentra en el otro lado del reloj. Las estatuas no son las originales que remontan al 1499, sino unas copias, realizadas en 1755 por Giobatta Alviero. 

En 1499, cuando fue realizada la Torre del Reloj, los tres Reyes Magos y el ángel con la trompeta, fueron creados para salir cada ora de la logia al segundo piso y desfilar en procesión ante la estatua de la Virgen con el Niño. Sin embargo, la delicada complejidad del mecanismo y el desgaste, llevaron a reducir la frecuencia de la procesión de los Magos. Una vez que fue creada la nueva máquina y el nuevo mecanismo para la procesión por Bartolomeo Ferracina, los Magos fueron accionados por un mecanismo nuevo y que hoy en día siguen existiendo y haciendolo mismo. 

En la época de la República Serenissima, el periodo de tiempo entre la Navidad y la Epifanía nunca marcó el pasaje del Nuevo Año, que solía ser celebrado el primer día de marzo, según el antiguo calendario romano. De hecho, hasta 1797 en los territorios del Estado Veneto, la calculación del calendario se solía hacer “More Veneto” o sea, según el uso veneto y de los vénetos. Además, las datas se solían cortar con las iniciales “M.V.” En el día de la Epifanía, el Doge solìa asistir a la misa en San Marcos, mientras que, al exterior de la Basílica, los niños esperaban participar en la procesión hacia San Zaccaria, donde las monjas abrían las puertas de sus monasterios para regalar golosinas, mazapán y rosquillas. Esta es una tradición que nunca se ha perdido, sino que se hatransformado: en Mil Seiscientos y Mil Setecientos, donde las tiendas solían vender dulces, cestos de fruta, comida y juegos. Se dice que los patricios también amaban esta tradición: por ejemplo, la familia Labia del barrio de San Jeremía, fue la primera que tuvo la idea de regalar juguetes, dulces y fruta a los niños. Luego, también los Contarini, los Michiel, los Mocenigo, los Piovene y los Pisani seguiron este ejemplo, llevando adelante la tradición en la ciudad. 

La Epifanía en Venecia también tiene una “viejecita especial”: la Marantega, un nombre que proviene del latín Mater Antiqua y que sigue usándose hoy en día. Las Befane Maranteghe, el 6 de enero, bajan por el Canal Grande por la tradicional Regata, organizada por los Canottieri Bucintoro. Este año tendrá lugar la 43°edición. Un evento deportivo entre los más esperados en la ciudad y que cada vez tiene un público muy grande. En la competición habrá 5 miembros de la sociedad, vestidos con trajes típicos de Marantega, cada uno al borde de su barco con su escoba. 

 

 

 

 

 

En la Plaza de San Marcos entre referencias astrológicas, alquímicas y mitológicas maracando la historia de la Serenissima

Venecia, 14 de diciembre 2021 – Los astros, los signos zodiacales, el horóscopo: al observar el cielo nunca, el ser humano nunca ha dejado de emocionarse e ilusionarse. Los más apasionados son los venecianos, los navegantes de profesión que, siempre han tratado con los astros, especialmente por su repercusión sobre la marea. Y Paza de San Marcos, centro político y religioso de Venecia a lo largo de su 1600 años, esconde entre sus piedras y sus bronces, numerosas referencias astrológicas, alquémicas y mitológicas. El Palacio Ducal, la Basílica y la Torre del Reloj nos cuentan historias sobre dioses y signos zodiacales y esconden la antigua fe en los astros que, pese a estar condenada por el cristianesimo, sobrevivió al fin del paganismo, y acabó llegando a ser parte de la cultura medieval.

Como el guía turístico Manuel Meneghel cuenta, el lugar más importante del porticado del Palacio Ducal, la columna de la esquina, dedica su capitel a la astrología. Una transposición de mármol de la obra hito de la astrología clásica, el Tetrabiblos de Tolomeo, cuentándonos la influencia de los planetas en los signos zodiacales correspondientes. “Cada signo zodiacal tiene dos domicilios, uno diurno y uno nocturno, el Sol, en cambio, solo tiene el diurno, mientras que la Luna solo el noctrurno. El capitel nos ayuda a entender la importancia que la astrología había tenido en la astrología clásica de la Edad Media, y en los siglos siguientes – Meneghel explica – Los planetas están representados como divinidades antiguas, de los paganos, sin embargo, contextualizados en esa época en que se realizaron, o sea la Edad Media. Júpiter, dios del cielo de la iconografía clásica, se transforma en un hombre medieval. Marte, en cambio, se convierte en un guerrero al acabar de de regresar de una cruzada y así sucesivamente”.

El capitel de la esquina, sin embargo, no es el único de los 36 totales dedicados a los temas astrológicos. Hay otro, siempre en el porticado del Palacio Ducal, describiendo los influjos de los planetas sobre la edad del hombre. Los planetas, de hecho, ejercen su influencia tanto en los singulos signos zodiacales como en la humanedad entera, a través de las épocas.

En ese lugar, los planetas son siete, a pesar de que los lados de los bajorrelieves sean ocho: “Este último represesnta la muerte por los pecados – subraya Meneghel – fue el punto de equilibrio encontrado entre el concepto de predestinación transmitido por la astrología y de libre albedrío de la cultura cristiana: existe la influecia de los palanetas a lo larago de la vida del hombre, aunque lo que importa es el peso del juicio final al morirse”.

A dos pasos de Plaza de San Marcos, también la fachada de la iglesia de San Julián, San Zulian en veneciano, nos cuenta la astrología gracias a la representación del filóogo y médico Tommaso Rangone, representado al tener en la mano su tema astral, mientras a sus espaldas se erige un globo con constelaciones y una inscripción en griego para celebrar sus méritos como investigador del universo.

La astrología está presente incluso en la fachada de la Basílica de San Marcos: en el segundo arco formando parte de la decoración del portal central, en el intradós, esá la representación de los meses. Entre los meses están insertados los signos zodiacales marcando el paso del año y, asimismo, están presentes al interior de la esfera del Reloj de la Plaza. La Torre del Reloj es una obra de arte magnífica de ingeniería: la esfera del reloj aparece simplificado con respeto de la de 1499 porque, además de marcar la posición del Sol en el zodiaco, un tiempo marcaba la de los demás planetas conocidos. Hoy, el reloj marca el paso del Sol y de la Luna en el zodiaco – continúa Meneghel – en cambio, en el momento de su realización, estaban presentes los otros cinco planetas y, por tanto, era posible tener una carta astrológica y astronómica útil para calcular las varias influencias. Sabemos que de cada Papa, al nacer, por ejemplo, se estudiaba su tema astrológico para poder profetizar el curso del papado y del reino”.

Aún hoy en día, como entonces, el reloj sigue marcando la vida y el tiempo de Venecia al pasar inexorablemente hacia una sola dirección: el progreso de la ciudad más en vanguardia del mundo.

 

 

 

Navidad en Venecia: un itinerario para descubrir los belenes más hermosos del territorio veneciano

Venecia, 28 de diciembre de 2021- Se pueden encontrar un poco por casualidad, o de oídas, llenan los ábsides, navas, y los altares de las mayores iglesias venecianas. Se trata de los belenes, las representaciones tradicionales de la Natividad, que decoran las iglesias de Venecia dándole, mediante figuritas, luces, pastores y paisajes nevados, toda la magia de la Navidad. Se pueden admirar a través de un itinerario inédito entre los distritos de la ciudad y sus principales iglesias. Un sugestivo recorrido que incluye las iglesias más hermosas de la ciudad, en el año de las celebraciones de sus 1600 años de vida. Tradicionales, innovadores, de mármol o de yeso, inmóviles o en movimiento, los belenes venecianos hablan a su manera de la Natividad, a través de la ciudad que ha tenido desde siempre una estrecha relación con el agua. Verlos significa encontrar un ambiente cálido, acogedor, y familiar en algunos de los lugares más simbólicos de la ciudad.

El viaje comienza desde el corazón de la laguna de Venecia, donde se puede encontrar uno de los belenes más evocadores de la ciudad, que flota en el agua frente a la isla de Burano. Un proyecto que nació de la idea de un frutero con una pasión por el arte, y que se mezcla con el agua. Francesco Orazio, decidió decorar la laguna veneciana con un pesebre único, que permite a todos admirar el extraordinario escenario del nacimiento de Jesus reflejado en el agua. Sesenta siluetas en madera contrachapada emergen por un metro sesenta, fijadas sobre postes de madera anclados en el fondo. Una visión sobrecogedora que se refleja en las aguas de la laguna frente a la antigua pescadería de Burano y que, dependiendo de la hora, cambia su color. Una manera innovadora de representar la Navidad, de acuerdo con la esencia de la ciudad.

La pequeña ciudad de Campalto también elige el agua como elemento para su belén flotante. Una balsa de madera atracada en la Darsena di Punta Passo se puede visitar hasta el 6 de enero de 2022. Una obra original, simple, pero que tiene un gran significado, nacida de una iniciativa de la “Associazione Civica Culturale Pro Campalto”. En el territorio veneciano los ciudadanos de Mestre también esperan cada año la Natividad creada por los frailes capuchinos: el tradicional belén navideño del convento en el centro de la ciudad, situado en uno de los altares secundarios de la iglesia. En el distrito de Carpenedo, en la Iglesia de San Gervasio e Protasio, Maria, Jose y el Niño, dominan la escena rodeados por una aldea en movimiento, con su estrella de Belén que ilumina el camino de los Reyes Magos. En el distrito de Marghera, por su parte, las iglesias de San Pio X y San Antonio intentan seguir la tradición a través de pasajes esenciales que tienen como finalidad la esencia de la Natividad.

Muy originales son también algunos belenes que se encuentran en el centro histórico de Venecia. En la Iglesia de San Zaccaria, por ejemplo, en el barrio de Castello, la tradición se combina con la innovación y el resultado es un belén que hace de la creatividad y del respeto por el medio ambiente sus puntos fuertes. Un establo hecho de plástico de burbujas que refleja la luz, acoge Maria, Jose, la mula, el buey, y el Niño Jesús, entre montañas, cabañas de madera y todos los personajes típicos de los belenes tradicionales. Un proyecto nacido de una idea de Alberta Baldan y Luisa Becchi con el fin de representar el nacimiento de Jesús mediante materiales reciclados, en el centro del altar mayor de la iglesia veneciana.

Siempre en Castello se encuentra un belén al aire libre que llama al instante la atención. Está situado en Via Garibaldi, dentro de un barco tradicional veneciano, el llamado “vipera” por su doble proa, en el interior el belén hecho de paneles de madera contrachapada con la representación de la Natividad adquiere, por lo tanto, un carácter veneciano.

En la misma zona, dentro de la Basilica de San Pietro di Castello se puede admirar otro belén, sin duda más tradicional pero también muy fascinante. Tan esperado por los venecianos que viven en la zona, este belén se encuentra en el pasillo izquierdo a la entrada de la iglesia. En el distrito más característico de Venecia se pueden además admirar las hermosas representaciones de la Natividad en otras iglesias, como el realizado por una estudiante encima del altar mayor de la iglesia de San Martino, o el en la Iglesia de San Francesco di Paola.

El viaje a la búsqueda de los belenes sigue en otro distrito, el de Dorsoduro, donde se encuentra una auténtica joya: el belén de yeso en la Iglesia dei Gesuati en el barrio de Zattere. Una reinterpretación creativa del paisaje venecianos entre casas, palacios y montañas hechos de cartón. Lo realiza, desde hace 14 años, Sergio Molin, que solía trabajar para los guardias de tráfico, y que hoy cada año elige un tema diferente para su paisaje innovador. Una representación de Venecia con sus casas típicas hechas de madera y paneles de espuma, que este año se titula “Ruga Sant’Isepo”, y está dedicado al personaje bíblico que este año se celebra. En el distrito de Dorsoduro también encontramos otros dos belenes en las iglesias de San Trovato y Dei Carmini, que apuestan todo en la tradición.

La magia de los belenes se puede admirar también en el distrito de Cannaregio, donde dos hermosos pesebres decoran las Iglesias de San Giovanni Crisostomo y Santi Apostoli.

Paseando por el distrito de San Marco, se encuentra en cambio, el belén de la iglesia de San Salvador, que acoge el nacimiento de Jesus en una cabaña de madera con un paisaje natural que lo rodea. En la misma zona también se puede visitar el belén de la Iglesia de Santo Stefano, enmarcado con una corona de agujas de pino, palmeras, y una cabaña hecha de corteza de árbol.

Entre todos, sin embargo, uno de los más evocadores se encuentra en el distrito de San Polo, dentro de la Basilica dei Frari. Una representación única de la Natividad realizada con extrema atención por Padre Sergio Zanchin que cada año, hace una criba de las estatuillas más hermosas y las ponen en un paisaje pintoresco, que cambia de la noche al día, reflejando todo el calor de la Navidad.

El concierto de Año Nuevo en Venecia celebra cada 1 de enero el renacimiento del Teatro La Fenice

Venecia, 29 de diciembre 2021 – En 2004, ocho años después del incendio que, la noche del 29 de enero de 1996, destruyó el Teatro La Fenice, se estableció que el primer dís del año, dentro de La Fenice de Venecia, saldría al escenario un concierto como representación simbólica de un resurgimiento. Un concierto que, a través de los años, ha llegado a ser una tradición totalmente veneciana. La idea le ocurrió a Anna Elena Averardi, asesora de imagen del teatro veneciano que, enseguida, fue acogida por el director de Rai1 de entonces, Fabrizio Del Noce.

Desde 2004, cada primer día del año, el Concierto de Año Nuevo, la orquesta y el coro de La Fenice entran en las salas de estar de miles de telespectadores. La decisión tomada por Venecia de tener un Concierto de Año Nuevo podría ser un desafío arriesgado: de hecho, el Año Nuevo musical está conectado con el evento realizando en Viena. Un evento remontándose a 1939, cuando Clemens Krauss, director de la Filarmónica de la capital austriaca, dedicó el primer concierto a la ópera de su hijo Johann Strauss, en el sala dorada del Musikverein. Desde entonces, gracias al gran encanto del vals y de composiciones memorables, desde “Sul bel Danubio blu” hasta la “Marcia di Radetzky”, ese concierto hice olvidar las atmósferas de la guerra y de la ocupación nazi en Austria logrando la atención de todo el mundo.

La voluntad de Venecia, en cambio, seguía conectada con el deseo de ver el resurgimiento del Teatro, a partir de sus cenizas debidas al incendio de esa Fénix, que siempre había volado alto a lo largo de los siglos y del panorama musical mundial. De hecho, había acogido estrellas de la música lírica y del melodrama, desde Bellini hasta Donizetti, Rossini, Verdi, Puccini, y Mascagni, además de orquestales estimados de todo el mundo, juntados por directores de orquesta muy orgullosos de encontrarse dentro de La Fenice.

Siglos de historia que, en 1996, en una noche de invierno, estaban a punto de ser cancelados por las llamas de un incendio provocado propagándose a partir del último piso del Teatro. Un incendio que, no obstante, ya había sido olvidado después de solo 8 años, gracias al trabajo de una ciudad con el objetivo de volver a tener su teatro, exactamente como era y donde estaba. Pues el concierto de Año Nuevo se convierte en celebración de este importante renacimiento.

Entre las curiosidades, el Concierto de 2011 fue dedicado a los 150 años de la unificación de Italia (para la ocasión se tocó “el canto de los italianos” - “Il canto degli italiani”), mientras el de 2013 se dedicó enteramente a la música de Giuseppe Verdi para celebrar el bicentenario de su nacimiento. El del 1 de enero de 2022, ocurriendo durante las manifestaciones de los 1600 años de la ciudad de Venecia, va a estar protagonizado por el director de orquesta Fabio Luisi que, según la tradición, propone un porgrama musical divididos en dos partes. La primera totalmente orquestal y la segunda centrada en el melodrama, con un resumen de arias, duetos, y temas corales interpretados por solistas prestigiosos y por el Coro del Teatro La Fenice.

Cada año el Concierto se concluye con dos páginas celebérrimas de Giuseppe Verdi, hitos del patrimonio musical italiano: el Coro “Va’ pensiero sull’ali dorate”, el “Nabucco”, y el más célebre brindis de la historia de la ópera “Libiam ne’ lieti calici”, entonado por Alfredo durante la fiesta en la casa de Violetta, al empezar de la Traviata.

 

 

 

 

 

La vida cotidiana de la República Serenissima en los 67 lienzos pintado por Gabriel Bella

Venecia, 15 de diciembre de 2021 – Hay el vuelo del turco, la Regata Histórica, el casamiento del mar, el Carnaval, la famosa caza del toro, la gente en las orillas y mirando por las ventanas, hay desfiles, procesiones, ceremonias de Estado. En 67 lienzos hay toda la Serenissima en los eventos publicos. Son los lienzos del pintor veneciano Gabriel Bella, expuestos en una de las salas de la Fondazione Querini Stampalia: un vistazo único, sin iguales, testimonio de una vibrante Venecia del siglo XVIII, un documental vivo que cuenta con autenticidad los ritos y las costumbres de toda una comunidad, una visión de la República Serenísima que este año celebra sus 1600 años de vida.
“La familia Querini solía tener cien vistas hechas por el pintor Gabriel Bella, sobre la vida pública y cotidiana de Venecia – cuenta la directora Marigusta Lazzari – es casi un reportaje de pinturas de Venecia con las fiestas, las actividades públicas, los juegos, las regatas, la presentación del nuevo Doge en la Scala dei Giganti, el teatro Ridotto, el teatro San Beneto – que hoy en día ya no existe – la visita del Papa en San Giovanni e Paolo, el matrimonio en la Basilica y la caza con los toros y las regatas, entre las cuales hay la del Redentore. Y otra vez: el teatro y las ferias como la de la Sensa en la Plaza de San Marcos, el Jueves Gordo en la plaza con la constitución de una máquina de madera y masilla llena de fuegos artificiales que se solían explotar al final del día y que luego fueron prohibidos porque había el riesgo de que se quemasen los tejidos de las casas. Además, hay el vuelo del turco que lleva consigo el homenaje del Doge que hoy en día es el moderno vuelo del Ángel. La aristocracia veneciana llevaba en sus propias villas rurales estas obras extraordinarias que cuentan cómo se vivía en la ciudad en 1700”. 
Los lienzos eran 100 y decoraban la villa Querini en Campo di Pietra en la zona de Treviso. De estos, 67 se han salvado y hoy en día se pueden ver en una de las salas de la Fondazione, mientras los otros 33 han sido perdidos. 
En 1700 Venecia era la “capital” de la vida social – se contaban más de cien eventos públicos cada año – y del Carnaval, que solía empezar en octubre y terminar en mayo. Entre los lienzos más especiales hay “La festa del Giovedì Grasso in Piazzetta” (La fiesta del Jueves Gordo en la Plaza) donde se desafiaron Castellani y Nicolotti en el juego de la Fuerzas de Hércules, una competición en la que tenían que formar una pirámide humana. Mientras tanto, el público asiste al “vuelo del turco”: de una balsa en el agua hay un acróbata, atado a una cuerda que luego se baja hasta la torre del reloj en San Marcos, sube hacia la cúspide y realiza espectaculares ejercicios de verdadero equilibrio y, luego, baja hacia la logia del Palacio Ducal para dar al doge un ramo de flores y un poema. 
En el lienzo “La regata delle donne in Canal Grande” (La regata de las mujeres en el Gran Canal) se pueden ver las mujeres de la isla de Pellestrina y Sant’Erasmo que compiten, mientras el público se acerca hacia el campo de regatas y se le hace retroceder, a golpes de “balotas”, las balas de terracota usadas para la caza en la laguna. 
En los lienzos de Bella hay espacio también para la aristocracia de la prostitución en Venecia, hay mujeres elegantes, inteligentes y capaces de entretener a los hombres en conversaciones inteligentes. Ellas solían acompañar a los patricios y a los extranjeros en los eventos: como a los “ridotti”, donde se solía participar en juegos de azar que la Serenissima toleraba. En el “Il nuovo ridotto” Bella representa el ridotto de Palacio Dandolo después de las obras de restauración del 1768. En 1638, Marco Dandolo consiguió la primera autorización para abrir una casa donde se practicaba el juego de azar en el palacio en San Moisè y fue así que nació el primer casino. En el interior había setenta mesas donde se podía jugar a las cartas y a los dados: los clientes, las mujeres y los hombres de cualquier nivel social tenían que llevar una bauta, que incluìa el tabarro (una capa negra), un sombrero triangular (el tricornio) y la máscara blanca o negra con un velo que cubría la cabeza, en forma de pico para alterar la voz y permitir comer y beber. Hay también situaciones institucionales como “Il giro della piazza del doge in pozzetto” (la vuelta del doge en la plaza) con la imagen del dogo llevado en la espalda por ochenta soldados del arsenal, y “L’incoronazione del doge sulla scala dei Giganti” donde el jefe del Estado de la República Véneta fue coronado con la “zogia”, el valioso cuerno ducal. 
El Museo de la Fondazione Querini se quedarà abierto durante las festividades navideñas: de martes a domingo de las 10 a las 18 (lunes cerrado), con aberturas extraordinarias en los días 8, 24, 25, 26 y 31 de diciembre; 1, 2 y 6 de enero 2022.