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Tras la pista de Venecia en las islas de Cherso y Lussino

Venecia, 6 de agosto de 2021 – Tras la pista de Venecia entre las murallas, la imagen del león con alas, sabores y perfumes que nos hacen pensar a la Serenissima. Hasta el 30 de septiembre se puede visitar la exposición fotográfica “Tracce veneziane nelle isole di Cherso e Lussino”, realizada para celebrar los 1600 años de Venecia y las relaciones que la Serenissima tuvo con los alrededores. Croacia comparte con la Serenissima un periodo muy largo. Dependiendo del lugar, la Istria y la Dalmacia por siglos formaron parte de la República. Juntos, estos lugares compartieron el ascenso al poder, las guerras contra el Imperio Otomán y la caída. En la ciudad de Venecia hay muchas calli, plazas y puentes dedicados a estas tierras. La Riva degli Schiavoni, por ejemplo, toma su nombre delos mercantes de la Dalmacia, tierra que, en el dialecto local se llama “Slavonia”. 

La exposición, curada por la Comunità degli Italiani Lussinpiccolo e Comunità degli Italiani di Cherso, puede ser visitada tanto en Cherso como en Lussinpiccolo (las fotos y la imágenes gráficas son hecha por Sandro Tariba del estudio Papyrum en Lussinpiccolo).

Más de 1200 son las islas que se encuentran a lo largo de la costa de Croacia. Desde las que se encuentran en el norte – más precisamente en el gulfo de Quarnaro -, hasta las que se encuentran en el sur, a lo largo de Spalato y Ragusa. Todas las islas tienen su proprio pasado, a pesar de que todas estuvieron bajo el dominio veneciano. 

Cherso, que formó parte de la República de Venecia hasta su caída en 1797, sigue guardando algunos restos de la antigua muralla construida por los venecianos, además de muchos palacios que remontan al periodo de la Serenissima. Todavía se pueden visitar: la puerta con león de Venecia, la torre de reloj y la logia renacentista. Asícomo Lussino y sus cascos antiguos, donde las iglesias de madera fueron reemplazadas a medida de lo que ocurría en Venecia. De hecho, los altares de mármol, proyectados en ocasión de la restauración de una iglesia en la ciudad de Venecia, procedían de Lussino. En conclusión, aquí también se puede admirar la torre de defensa circular, necesaria para protegerse de los ataques de los turcos. 

 

La "cuarentena" : la tecnología veneciana más avanzada, contra las epidemias, nacida de una intuición del siglo XV

Venecia, 5 de agosto de 2021- El concepto de “cuarentena”, o sea el período de reclusión de cuarenta días reservado a las personas que sufrieron de enfermedades contagiosas, para evitar su expansión, es una intuición y una vanguardia veneciana que se remonta al siglo XV. Efectivamente, fue en estos años que los habitantes de la ciudad de la laguna, entendido que solo la reclusión podría detener la propagación de determinados virus contagiosos, como el de la peste, decidieron crear un lugar, el así llamado “Lazzaretto Nuovo”, a unos tres kilómetros de la ciudad de Venecia cerca de la boca del puerto del Lido, diseñado para alojar durante cuarenta días, personas y productos de todo el mundo potencialmente infectados y contagiosos. Fue en 1468 cuando esta estructura de acogida se añadió a la del primer Lazzaretto, precisamente llamado el “viejo”, del año 1423, que constituyó el primer hospital público para enfermedades contagiosas en la historia occidental, ubicado en una isla en Bacino San Marco. 

“Venecia con una intuición, por delante de todos- afirma Giorgia Fazzini de Ekos Club y Archeoclub de Italia en Venecia- aunque yendo contra de las supersticiones de la época, entendió que la peste era contagiosa y, en primer lugar, decidió construir el primer hospital público para enfermedades contagiosas en la isla de Lazzaretto Vecchio. Luego, en 1468, entendido que “más vale prevenir que curar”, especialmente cuando no se sabe como curar, se inventó la prevención de la peste, con la institución de la cuarentena de poner en práctica en la isla de Lazzaretto Nuovo”. 

El Lazzaretto Nuovo, una isla de nueve hectáreas de los cuales 3500 metros cuadrados consisten en edificios, era una verdadera partición entre la laguna y la ciudad de Venecia, así como un símbolo de un nuevo método preventivo en el tratamiento de enfermedades contagiosas que mostró cómo los venecianos ya en 1468, llevaban una mentalidad intuitiva y progresista en el ámbito de la medicina, que todavía utiliza la misma metodología. 

“Es una invención veneciana, la de la cuarentena, que se ha convertido hoy en dia, con los dos años de la pandemia de Coronavirus, en un asunto esencial y de actualidad- explica Giorgia Fazzini- porque tanto las diferentes prácticas de los medios de comunicación y de la diplomacia, como las prácticas cotidianas, tienen una conexión muy precisa con lo que Venecia entendió y estableció en el siglo XV y con lo que en el mundo contemporáneo sigue ser aplicado en todos los países del mundo afectados por el Sars-Cov-2. El sistema de los lazzaretti fue una red no solo sanitaria sino de inteligencia internacional”. 

La del Lazzaretto Nuovo, la única isla en el territorio veneciano rescatada por el abandono y traída de vuelta a la comunidad con un proyecto sin ánimo de lucro, es atendida por decenas de realidades locales y internacionales ademas de millares de personas cada año mediante visitas guiadas, seminarios, exposiciones y eventos. Los aspectos más importante de esta isla pero son tres, y cubren tres diferentes áreas de estudio, el histórico-arqueológico y ambiental, tanto como el que está relacionado con el proyecto de restauración de la isla, promovido desde 1977  hasta hoy con la intención de hacer de este lugar una verdadera base para la formación permanente.

Desde un punto de vista histórico, la isla de Lazzaretto Nuovo, vivió todos los diferentes usos que caracterizaron más de sesenta islas en la laguna de Venecia: la agricultura, cuando este lugar se utilizó para los cultivos y el ganado, la religión cuando a partir de finales del siglo XI la isla se convirtió en propiedad de los monjes benedictinos de San Giorgio Maggiore, el uso sanitario durante la propagación de la peste en el siglo XV y, por fin, el uso militar en el curso del ‘800 cuando la isla se utilizó como sistema defensivo. 

El periodo más importante para la isla de Lazzaretto Nuovo fue, sin duda, el de la República Serenissima, que vio su uso aplicado en el campo de la salud cuando se convirtió en el lazzaretto utilizado por los cuarenta días de aislamiento representando, durante tres siglos, el límite que cruzar para llegar al centro de la ciudad de Venecia. Todas las mercancías, personas y barcos que venían de lugares que podían ser infectados, como los diferentes puertos del Mediterraneo con los que Venecia colaboraba como conexión entre Oriente y Occidente, tuvieron que pasar por aquí para hacer el periodo de reclusión de cuarenta días antes de entrar en la ciudad. 

Además, la isla también tiene una importancia desde una perspectiva ambiental, ya que alberga el “camino de las ballenas”, el paseo naturalista del Ecomuseo que habla sobre el particular ecosistema que tenemos en la laguna. El de las ballenas es un entorno en peligro de extinción. De hecho, el 70% de este ha desaparecido en el siglo pasado, a pesar de que sea fundamental desde el punto de vista ecológico, paisajístico y de impacto en la economía, así como en el territorio y en la identidad de Venecia y sus habitantes. El camino, todavía transitable, hoy en día sigue la ronda de los militares de la isla de Lazzaretto Nuovo, que se extiende más allá de las murallas de la ciudad, durante aproximadamente un chilometro.  

Además del aspecto histórico- arqueológico y ambiental, el Lazzaretto Nuovo también tiene la función de depósito para el patrimonio arqueológico de la superintendencia. La estructura acoge gratuitamente todos los miles de restos arqueológicos, sin costo alguno, gracias al acuerdo entre las asociaciones Ekos Club, Archeoclub de Venecia y el Ministerio de Cultura. 

“Algo especial de la isla, poco conocido- concluye Giorgia Fazzini- es que tiene una de las primeras plantas de depuración natural de Italia, una tecnología que permite purificar las aguas residuales en favor de un bajo impacto ambiental”. 

El Lazzaretto Nuovo es una isla que da testimonio no solamente de la gran mente intuitiva de los venecianos, sino también de la belleza del ecosistema de la laguna, que ha hecho de Venecia una ciudad única en el mundo, de la que todavía podemos disfrutar en este lugar que conserva, con mucho cuidado, sus orígenes. 

Para información y visitas a la isla de Lazzaretto nuovo consulte el sitio web: https://lazzarettiveneziani.it/it.

 

 

San Servolo: desde un lugar de marginación y exclusión hasta el desarrollo con respeto a la sostenibilidad medioambiental

Venecia, 9 de agosto de 2021 – Alguien se acordará de esta amenaza: “Si no te portas bien, te llevo a San Servolo” aunque todavía ya casi se ha olvidado, como los siglos de historia que caracterizan a esta Isla. San Servolo es el ejemplo de cómo el dinero público puede ser usado para volver a utilizar una isla que corría el riesgo de ser abandonada o vendida a privados. San Servolo es la isla donde se encuentran los mejores centros de enseñanzas; San Servolo es la isla de la paz, perfecta para todo tipo de celebraciones gracias a su parco enorme que se asoma a la ciudad de Venecia; San Servolo también es la isla de la inquietud, del sufrimiento y de las decenas de miles de registros médicos que cuentan la historia de seres humanos, de vidas, de estancias a largo o corto plazo y de una enfermedad que, a veces era causada por la malnutrición y a veces mataba. San Servolo es la isla de la locura, donde había un enorme manicomio que, en 1978 gracias a la ley Basaglia, así como todos los otros manicomios del país, se cerró. 

La isla, como explica el administrador único Andrea Berro, tiene 175 habitaciones en las que caben un total de 300 camas. Aquí, cada año, se celebran entre 120 y 150 eventos como: fiestas de empresa, bodas, conferencias y mucho más.  De todas formas, como prueba de lo que representó este lugar, hay el Museo de la locura, que cada año, cuenta con seis mil visitantes – en constante aumento. 

“San Servolo es entre las islas menores más encantadora de la ciudad, además de ser el único ejemplo de recuperación por manos de las instituciones públicas. En origen, solía ser un monasterio benedictino, en el que primero albergaban los monjes y después las monjas. Luego, la estructura fue recuperada: primero se transformóen un hospital militar y después, hasta 1978,   en un manicomio para hombres de la ciudad – explica Berro. La estructura fue abandonada hasta el final de los años 90 del siglo veinte, cuando la Città Metropolitana, que en aquellos años seguía siendo Provincia de Venecia, llevó a cabo una restauración completa de la isla, por medio de dinero público, con el fin de convertirla en un centro de congresos. Al principio, este proyecto estaba dirigidosobre todo al mundo académico y a los estudiantes, gracias a la creación de la Venice International University, aunque luego se abrió a las otras realidades institucionales y a la organización de eventos”.

San Servolo guarda y testimonia – porque la memoria de los 1600 años de la ciudad se tiene que guardar, testimoniar y contar – aunque también mire más allá. Lo que solía ser el lugar de la marginación y exclusión, hoy en día es el lugar donde se pueden oir niños jugando en los campamentos de verano, se pueden recoger las aceitunas, se pueden celebrar bodas, fiestas de empresa, inaugurar exhibiciones y también se pueden ver estudiantes, estudiosos y visitadores paseando por la isla. En esta isla se mira hacia el futuro, sobre todo gracias al tema de la sostenibilidad. De hecho, hay un proyecto para la realización de unas intervenciones para modernizar las estructuras y las funciones de la isla, respetando al medio ambiente.  

En la isla - que desde 2004 ha sido administrada por la sociedad San Servolo – Servizi Metropolitani di Venezia - en 1700 albergaban los heridos de la Repubblica Serenissima que volvían a Venecia de los lugares en los que se combatía la batalla contras a los turcos. Ellos solían ser tratados y ayudados por los curas de San Giovanni di Dio, hoy en día conocido como Fatebenefratelli.

Como cuenta Luigi Armiato, administrador del Museo, entre los testimonios que quedan, hay la farmacia del setecientos – antes especiería – cuyas estanterías y casi 200 jarrones originales están caracterizados por la presencia de la imagen del león de San Marcos en amarillo, un regalo de la Repubblica Serenissima como signo de estima para la calidad de las medicinas producidas. Luego, la isla se convirtió en un manicomio y fue en 1725 que el primer “loco” fue internado por orden del Consejo de los Diez, a pesar de que los años siguientes solo se empezaron a internar nobles y ricos, los que podían pagar el alojamiento. Para los locos pobres había la fusta, un barco en ruinas que solía acoger cientos de personas, entre las cuales había criminales, locos y enfermos. Después de 1797, San Servolo empezó a acoger personas que pertenecían a todas las clases sociales. 

De gran interés fue la reconstrucción de la sala anatómica (que, con respeto a su ubicación originaria situada al final de la isla, fue trasladada cerca de la iglesia que remonta al setecientos), donde se pueden ver todos los objetos originales, incluidos los cerebros conservados por el método de la plastinaciòn. 

“El museo guarda aproximadamente setenta mil registros médicos desde 1840 hasta el cierre de la institución – explica Armiato – aunque hemos también recuperado los registros médicos del manicomio por mujeres de San Clemente y los de Marocco y Mogliano Veneto- pequeños pueblos situados en la tierra firme”.

San Servolo cuenta historias: la del ilustrísimo Lorenzo Stefani que, siendo rico, pudo ser internado aquí en lugar de ser abandonado en la fusta, la cárcel donde había locos y criminales: él tenía 32 años cuando fue internado y salió a los 69. San Servolo también cuenta la historia de Matteo Lovat da Casal di Zoldo, el cual apenas llegó a Venecia se crucificó en una de las calli de la ciudad y, después de un año, falleció en la isla. Además, cuenta lavida del “joven” Alessandro Bravin que fue internado en San Servolo un año por castigo. Luego hay las fotos de los rostros de las personas que fueron ingresadas al manicomio. Estos rostros fueron usados para crear una exposición de fotografías que los representan a la entrada y a la salida de la institución, comparando sus carasantes y después del tratamiento. De hecho, en muchos casos la pelagra – enfermedad causada por la malnutrición – era la causa principal de la enfermedad mental y entonces, al comer de manera más regular, la enfermedad desaparecía. A continuación, en el museo hay también las pruebas de los tratamientos, – como la hidroterapia o el electroshock- los objetos de inmovilización y las pruebas del trabajo hecho en cada paciente;casi 700 eran los enfermos que se tenían que ser ayudados a diario. 

“San Servolo es un patrón de éxito – termina Berro – porque además de probar su pasado como manicomio, hemos trabajado mucho en la isla para poder hacer algo más”. 

 

Scuola Grande di San Marco: el “Estado en el Estado” que competía con Palacio Ducal

Venecia, 22 de Julio de 2021 – Un techo decorado que compite con Palacio Ducal, un Cristo que desde siglos vela por el lugar – y del que, con una vuelta de 180 grados, se puede admirar la muerte – y una colección de libros e instrumentos médicos que nos cuentan la historia de la medicina mundial sin iguales. Esto y mucho másrepresenta el Museo de la Scuola Grande di San Marco en Venecia que, con sus 1600 años, mira por un lado a su pasado con orgullo y por el otro con energía y fuerza a su futuro. El museo se encuentra en algunos de los lugares que hoy en día, desde hace un siglo, acogen al hospital Civil. La historia de este edificio desde Scuola dei Battuti hasta Scuola Grande di San Marco, sufrió muchas transformaciones, sobre todo después de la caída de la Serenissima. De hospital militar a hospital civil, muchas son las historias que se guardan en este edificio. Mario Po’, director del museo, nos contará su historia. 

¿En este lugar el protagonista es San Marco, pero que es lo que realmente representa para los ciudadanos de Venecia?

Para poder entender lo que representa San Marco, hay que mirar el cuadro de Domenico Tintoretto, en el que se puede admirar la llegada del cuerpo de San Marco en Venecia, el 31 de enero 828. En el lienzo, se ve como el Santo fue acogido con bombos y platillos por el Doge, máximo representante político de la ciudad. De hecho, San Marco era considerado como el verdadero jefe de Estado. Entonces, la llegada del jefe de Estado fue acogida por el Doge, que en realidad, desempeñaba el papel de representante. Esta información es muy importante y nos hace entender bien la razón por la cual San Marco era tan importante, presente y sobre todo considerado – y hoy en día sigue siendo así – como un punto de referencia en toda la ciudad. De hecho, San Marco es el santo protector de la ciudad, aunque antiguamente Venecia ya tenía un santo protector: Todaro, de origen oriental y bizantino. San Marco es una figura independiente, a la que se asocia un perfil religioso y de protección divina, con el fin de comunicar al exterior el rol que la República quería tener en el Mediterraneo”

¿Qué hay en la sala Capitolare?

“Esta sala fue creada como lugar donde representar el capítulo general de la congregación de la fraternidad de la Scuola Grande di San Marco. Hoy en día este capítulo general tendría el nombre de asamblea de asociación, seiscientos hombres y hermanos que aquí se reunían y representaban las voluntades de los órganos superiores: la Zonta y el Guardián Grande. Esta sala, que tiene su propio esplendor y magnitud, solía ser utilizada para las comunicaciones importantes que hacer al Estado, a la República y al Gobierno. El techo dorado - que sin duda fue una importante inversión económica - fue construido con el fin de comunicar un mensaje: “Nosotros estamosen competición con el esplendor de Palacio Ducal y con las salas privadas del Doge, porque nosotros somos un “Estado en el Estado”. Este lugar tenía como finalidad principal la de ejercer una función pública, a pesar de que fuese administrada por una estructura privada tan importante como la Scuola Grande di San Marco. A causa de las políticas napoleónicas, este lugar se trasladó en una unidad hospitalaria y luego, durante la Primera GuerraMundial, precisamente el 14 de agosto de 1917, hubo un derrumbamiento parcial del edificio, debido a un ataque enemigo que causó muertos y heridos. Al final, este lugar fue utilizado como biblioteca y se trasladó en lo que hoy es el Museo de la Historia de la Medicina en la Scuola Grande di San Marco.”

¿Qué es lo que representa el Museo de la Medicina?

“Hoy en día tenemos un conjunto de historia de la medicina único y valioso, que cuenta con casi veinte mil volúmenes que narran la historia de la medicina Occidental: desde Hipócrates hasta el Iluminismo y además, desde los árabes hasta los bizantinos. También hay documentos sobre nuestros médicos venecianos, como Niccolò Massa y Giovanni Della Croce. Además, en el Museo, se encuentra una colección de instrumentos quirúrgicos encargados por los hospitales y hechos por los talleres de la ciudad. Mirando a instrumentos como jeringas, antibióticos y cortisona es posible ver cómo, entre 1700 y 1800, se curaban los enfermos. Aquí también hay uno de los archivos médicos más importante de Europa, que habla de la historia de los hospitales de la ciudad. De hecho, el documento más antiguo de este archivo, se remonta al año 1094. Otro lugar muy importante es la farmacia que remonta a la época de Napoleón, originalmente creada como biblioteca abierta al público y cuya decoración – como los jarrones y su interior - sigue manteniéndose intacta. Asimismo, hay un importante museo de anatomía patológica – que se ha vuelto en paleopatología - donde se pueden ver los primeros instrumentos de 1874. Luego, hay la Iglesia de San Lazzaro dei Mendicanti en la que se pueden ver, además de muchas obras, las “putte da coro”. A continuación hay la parte dominicana, que guardamos con celos siendo el interior considerado como uno de los lugares más importantes para la conservación de la cultura occidental. De hecho, aquí se encuentra la biblioteca de San Domenico, lugar que el cardenal Bessarione - patriarca de Constantinopla - había escogido como fortaleza para guardar los tesoros después de la caída de la ciudad capital del Imperio Bizantino.”

En la sala domina una representación de Jesús en madera

“Por muchos siglos, Jesús de la congregación ha sido el guardián de estos lugares. De hecho, hay una foto que remonta a la época de los bombardeos, en la que se puede ver como, en aquella época, en la sala solo había el crucifijo en el altar, mientras que todos los lienzos habían sido quitados. A pruebas de esto, podemos ver las marcas en la mano derecha de Jesús. El crucifijo fue pensado para ser admirado desde abajo, con una visión de 180 grados y, si los miramos de esta manera, podemos ver como al comienzo los ojos de Jesús están abiertos y luego, progresivamente, van cerrándose. Al final de la vuelta, Jesús tiene la cabeza inclinada a la derecha: estámuerto”.

Las Scuole Grandi fueron esenciales para el desarrollo de la ciudad de Venecia. ¿Por qué nació la Scuola di San Marco, que en origen se conocía como Scuola dei Battuti?  

“Hay dos razones por las cuales se fundaron estas dos instituciones: la primera, tiene raíz en el movimiento de los flagelantes de 1260, presente tanto en Venecia como en muchas otras ciudades italianas. De hecho, gracias a este movimiento, volvieron a descubrirse los sufrimientos de Jesús y, a través de la práctica de la autoflagelación, se estableció la Scuola dei Battuti. Sin embargo, hay otra razón: los venecianos en la ciudad de Constantinopla, después de haber ocupado el palacio real, empezaron a estudiar su organización. La estructura real se había, desde hace siglos, encargado a una institución caritativa por la administración de parte del palacio. Con respeto a las escuelas situadas en la tierra firme, las de la laguna tenían su propio estilo y originalidad, siendo estas independientes del Estado y de la Iglesia. En estas escuelas se solía cuidar a las personas actividades que en aquella época se definían con el término “cáritas”. Este fue un elemento esencial y es considerado como el primer paso hacia la evolución del principio de subsidiariedad, que nació en la ciudad de Venecia debido a la influencia bizantina”.

Entonces Venecia era una ciudad muy “moderna”. 

“El liderazgo de Venecia era fuerte también en el ámbito de la medicina - lo que hoy en día conocemos como estado de bienestar – gracias al ministerio de la salud. ¿Cuáles fueron los otros Estados Europeos que habían pensado ocuparse de la salud de sus ciudadanos por medio de un órgano de Estado? Pues, Venecia lo hizo. Por eso, podemos definir esencial y original el papel que desempeñó en el desarrollo de la medicina. Algunas de las soluciones que pensamos tengan origen lejano, en realidad nacieron en Venecia. Por ejemplo, por lo que concierne la anatomía, la ciudad de Venecia desempeñó un papel esencial, debido a su conocimiento en el ámbito. De hecho, muchos fueron los médicos que fueron convocados en la ciudad, como, por ejemplo: Vesalio dalle Fiandre que ejercía junto a otros médicos venecianos como el anatomista Niccolò Massa y Giovanni della Croce, cirujano muy conocido en aquella época. Venecia fue también el lugar en el que nació la implantología oral, gracias al trabajo del importante estomatólogo Umberto Saraval. Saraval – medico judío - tuvo que esconderse a causa de las persecuciones, y a pesar de que estuvo encerrado en un armario por un ano entero, consiguió escribir un manual sobre la estomatología que hoy en día sigue siendo un hito”.

Agua potable en Venecia, de la típica “vera da pozzo” hasta el acueducto moderno.

Venecia, 20 de julio de 2021Tener agua potable en la vida cotidiana es esencial. Hoy todo lo que necesitamos es un simple gesto, como abrir el grifo, para disfrutar del agua en la casa. Un gesto que tiene detrás un camino complejo hecho de bombas modernas y equipamientos que empujan y llevan, a las casas de Venecia y a las islas, agua procedente de una perforación y de los purificadores que se encuentran en el distrito de Ca' Solaro. Un gesto que no es tan obvio en la ciudad que, paradójicamente, vive en el agua y todavía no tiene agua potable.

Los venecianos, desde la fundación de la ciudad - que, como marca la tradición, tiene sus raíces en el 421 y que este año, entonces, celebra sus 1600 años - siempre han tenido que ingeniárselas para encontrar agua. Al principio recogiendo el agua de lluvia, luego creando la "vera da pozzo"[1], todavía visible en los típicos "campo" venecianos. Debajo del brocal había una cisterna recubierta con barro donde el agua de lluvia, recogida a través de los desagües pluviales, se filtraba, purificaba y almacenaba (aunque comparados con los parámetros actuales esa agua purificada hoy se vería como nuestras actuales alcantarillas). Estos pozos eran verdaderas cisternas públicas, llenadas -además de la lluvia- por miembros de la corporación de los "Acquarioli" y custodiadas por ellos para evitar robos. Debido a la falta de fuentes de suministro, en Venecia el agua dulce se consideraba un activo muy importante y su gestión se encomendó con cuatro competencias judiciales, nuestros ministerios actuales.

A mediados de 1400 las autoridades decidieron que la única fuente de suministro de agua dulce era el río Brenta, que por esta razón fue monitoreado, excavado y desviado. A principios de 1600 también se construyó el canal de Seriola, del que se tomó agua potable, llevada a Venecia en grandes barcos, denominados "burchi". Los pozos, abastecidos por la lluvia y el agua del Seriola, permanecieron durante siglos como el único sistema de suministro de agua, a pesar de los muchos proyectos presentados con los años. Así se continuó hasta principios de 1800 cuando, con la llegada de los franceses, se empezó a discutir sobre el asunto del suministro de agua potable en Venecia, debido al creciente número de habitantes que, en 1857 superó el récord de más de 120.000 habitantes, que vivían en condiciones sanitarias muy pobres. El estado de los pozos (y entonces del agua que estaba contenida) no era bueno y también por esta razón en esos años se desataron muchas epidemias de cólera.

La ciudad de Venecia necesitaba una solución drástica y radical: la construcción de un acueducto a control público. En 1874, después de 300 años de discusiones y decenas de proyectos, el ayuntamiento decidió construir un acueducto que, tomando el agua del Brenta y Seriola, traía agua a Venecia a través de tuberías colocadas en el fondo de la laguna. La acción fue confiada antes a una empresa inglesa y después a la francesa "Societè generale des eaux" que se hizo cargo del contrato. La noche del 23 de junio de 1884, después de cuatros años de trabajo, se inauguró el acueducto: la Plaza de San Marco se iluminó como si fuera de día y, a la sombra del campanario, se construyó una fuente de la que fluía el agua del acueducto. Sin embargo, el ayuntamiento impuso al administrador de encontrar una fuente alternativa al canal de Seriola que, debido a las intervenciones hidráulicas, ya no parecía ni saludable. Después de unas semanas, se identificaron algunas fuentes de agua pura en la zona de Sant'ambrogio y en la municipalidad de Trebaseleghe (Padua). Los mismos acuíferos que todavía hoy abastecen los grifos de Venecia. Al principio el acueducto reabasteció los pozos, las fuentes públicas y muy pocos servicios privados - porque los costos del servicio eran tan increíbles para la mayoría de los habitantes que siguieron tomando el agua desde las muchas fuentes de Venecia y desde los pozos - aunque en pocos años fue ampliado y al final del siglo XIX las islas de Murano, Giudecca y Lido también se conectaron. 1923 fue el gran año: la Compañía General de Aguas recibió el encargo de administrar el acueducto por la ciudad de Venecia durante 50 años. Debido a las importantes inversiones y obras, que darán al servicio integral de agua la forma y estructura que conocemos hoy en día, el acueducto tuvo un impulso hacia la modernización y el crecimiento exponencial del número de usuarios conectados. En 1973 cuando su concesión expiró, el servicio volvió a ser administrado por el ayuntamiento, que cuatro años más tarde fundó Aspiv, una empresa totalmente pública que más tarde se volvió en Vesta y despues, en 2007, en la actual Veritas

El 24 de julio nació y murió Benedetto Marcello, el compositor que da nombre al Conservatorio.

Venecia, 23 de julio de 2021- Logias, frescos, pinturas, estucos, patios, salas monumentales y la terraza más alta de Venecia, desde la que se puede disfrutar de una vista sin igual de la ciudad, de 360 grados. Ser estudiantes del Conservatorio Benedetto Marcello es realmente un privilegio, tanto por la calidad de la enseñanza como por el patrimonio artístico e histórico en el que los estudiantes están inmersos. El Conservatorio es una de las instituciones más famosas del mundo, querida por los italianos y extranjeros, que tiene sus raíces en uno de los palacios más suntuosos de Venecia, palazzo Pisani en campo Santo Stefano, dentro del cual todo lo que se ve es un brillo a los ojos. Mañana celebramos un aniversario muy importante: el nacimiento y la muerte del compositor Benedetto Marcello, nacido el 24 de julio de 1686 y muerto el mismo día a los 53 años. Con motivo de este aniversario, a partir de mañana en el Conservatorio se pondrá en marcha una revisión de seis eventos musicales titulados "Il Marcello suona". 

Benedetto era un descendiente de los patricios Marcello, había estudiado para ser abogado y desde 1707 también se había unido al Consejo Mayor de la Serenissima. "Benedetto Marcello fue definitivamente un compositor muy importante en su tiempo, aunque había sido enviado a los estudios legales", dice el director del Conservatorio, el profesor Roberto Gottipavero - fue magistrado, y ocupò cargos para la República de Venecia, pero la pasión por la música y, sobre todo, algo así como una rivalidad con su hermano Alessandro, en algún momento le ha convencido a invertir toda su energía en el estudio de la música.

Es famoso por su 50 Salmos que meditó para voces y bajo continuo, una obra muy importante que fue estudiada por todos los músicos que le siguieron y que de alguna manera le dieron valor a su trabajo compositivo. Razón por la que, en 1800, fue muy apreciado por Verdi y Rossini, pero también por Antonio Buzzolla, maestro di cappella en la Basílica de San Marco, que fue uno de los promotores del nacimiento del que era el Instituto musical "società e scuola musicale Benedetto Marcello" y parece que la titulación a Benedetto Marcello puede atribuirse justo a su apoyo.

La historia del liceo, luego Liceo musicale pareggiato y finalmente Regio Conservatorio, nació a finales de 1800: una escuela de la que Venecia, que este año celebra los 1600 años desde su fundación, sintió fuertemente la necesidad ya que otras importantes ciudades como Milán, Nápoles y Bolonia, ya tenían sus institutos musicales.Llevó años de discusiones y búsqueda de financiación para fundar el primer instituto, en 1867, que más tarde en 1940, bajo la dirección de Gian Francesco Malipiero, se convirtió en Regio Conservatorio, tal y como lo conocemos ahora. Hoy en día el Conservatorio es una institución de alta formación artística, musical y coréutica con diplomas académicos de primer y segundo nivel equivalentes a los grados de licenciaturas y máster así como cursos preparatorios para la licenciatura y cursos básicos con un promedio de alrededor de 400 estudiantes por año y 86 profesores. 

"Su primera sede, de 1867 a 1880, fue físicamente en el palazzo Da Ponte, al que se accede a través de campo San Maurizio – recuerda el director – luego, con la necesidad de espacios más bien amplios desde septiembre de 1880 hasta 1897, el instituto se trasladó a las salas apollinee del Teatro La Fenice. Al final, siempre para responder a la solicitud de más y adecuados espacios, Palazzo Pisani fue identificado como el lugar ideal para el Conservatorio, sobre todo porque tenía una gran sala de conciertos. Palazzo Pisani es el palacio más grande de Venecia, solo superado por el Palacio Ducal en metros cuadrados: un edificio que consta de aproximadamente 200 habitaciones, la mayoría de las cuales se utilizan como aulas y oficinas, que presenta la característica de tener la terraza más alta de Venecia, desde la que se goza de una espléndida vista sobre toda la ciudad. Es un edificio que también ofrece a los estudiantes un ambiente especial, entre pinturas y estucos, en el que se respira un aire único. Muchos, incluso extranjeros, dicen que el Conservatorio Benedetto Marcello es la escuela más hermosa del mundo y aquí no puedo más que estar de acuerdo."

El conservatorio también contiene una biblioteca con más de 50 mil volúmenes, así como un museo donde se pueden admirar algunas particulares reliquias: como, por ejemplo, el atril, la batuta y la boina de Wagner.

"Desde su fundación, la academia se dotó de una biblioteca que, todavía está al servicio de profesores y estudiantes, sino también de persona ajena al instituto – dice el jefe de la biblioteca, el profesor Paolo Da Col- las colecciones del Conservatorio de Venecia incluyen varios legados y fondos antiguos bastante importantes que también forman parte de una especie de visión, una síntesis, de la vida musical del siglo XVIII veneciano, que sabemos fue muy importante en el panorama italiano. Por ejemplo, tenemos el fondo Giustinian, o Giustiniani, que pertenece a la familia Giustinian que vivía en el distrito de Zattere, el de Torrefranca y el del Museo Correr, que está en préstamo". Hay grabados, arias de ópera, partituras teatrales y algunas joyas escondidas como los manuscritos autografiados de Franz Liszt, Benedetto Marcello y el único manuscrito autografiado de Vivaldi, conservado en Venecia.

"El Acqua Granda, en noviembre de 2019, fue un evento trágico que contó con la participación de muchos voluntarios, estudiantes, profesores y personas ajenas al instituto, que querían ayudar a salvar estos libros del agua, acelerando el proceso de distribución a los lugares donde más tarde fueron restaurados – concluye Da Col - tengo que decir que esta ayuda fraterna ocurrió también más tarde, gracias a la ayuda de la Biblioteca Marciana y de los restauradores de la Biblioteca Nacional de Florencia que nos ayudaron a salvar manuscritos y grabados que, efectivamente, son todos legibles y actualmente está en curso la restauración de algunas piezas muy raras que se habían deteriorado aún más. Además, hoy también hay un trato con la Universidad Ca' Foscari para una restauración digital de algunos de estos y, entonces, esperamos poder salvar todo este patrimonio, que es tan valioso".

 

San Giobbe, lugar donde, en 1700, las prostitutas arrepentidas de Venecia podían soñar con un futuro nuevo

Venecia, 27 de julio de 2021 - Se encuentra en Cannaregio, en la zona de San Giobbe, el “pio luogo delle penitenti” lugar que solía acoger jóvenes prostitutas arrepentidas de Venecia en búsqueda de ayuda y protección. A través de un proyecto de redención, las mujeres podían ser introducidas en la sociedad como trabajadoras y mujeres. Tenían entre los 12 y 40 años, no tenían hijos, y lo que más les interesaba era modificar sus posiciones sociales y mejorar sus condiciones económicas, generalmente caracterizada por extrema pobreza. A partir de 1700, en la ciudad se crearon lugares específicos donde cuidar de estas mujeres y, sobre todo, donde ayudarlas a elegir entre tres caminos socialmente aceptados, o sea empezar a ser: madres, monjas o amas de casa. 

La prostitución tiene una historia muy antigua en la ciudad de Venecia. De hecho, ya en 1300 esta práctica era muy común en la ciudad. De todas formas, los primeros lugares en los que se empezó a garantizar ayuda y asistencia a las prostitutas fueron establecidos en 1500. Esencial fue el rol de la nobleza, sobre todo de los nobles que, gracias a sus medios económicos, pudieron crear y financiar asociaciones – llamadas “ospedaletti o ospizi” – pensados para acoger a las prostitutas en condiciones de pobreza extrema. En los primeros años de 1700 fue necesario desarrollar un plan más específico para resolver a este problema, que incluyera soluciones diferentes de las “case di soccorso” y “convertite”: la primera inaccesible debido a su precio mientras que la segunda, accesible sólo a las mujeres dispuestas a meterse a monjas.

«Cuando en los primeros años de 1700, el problema de las prostitutas en Venecia volvió a aparecer – cuenta Laura De Rossi, experta y histórica del arte a IPAV – fueron los curas los que intentaron buscar una solución a este problema, tanto social como higiénico-sanitario, a través de un programa de rehabilitación, independiente de la iglesia y de cualquier otra limitación económica. Fue Giovanni Badoer, después de muchos pedidos por los curas, el que al final decidió hacerse cargo del problema convirtiéndose en el creador del  Istituto delle Penitenti ».  

Fue asì que, algunos ciudadanos voluntarios, llevaron al grupo de prostitutas arrepentidas primero a corte Borella, en Campo Santa Marina y luego a San Giobbe, siendo este un lugar más periférico y entonces perfecto para garantizar el aislamiento de un año de las mujeres “Penitenti”.

El órgano de gobierno encargado por la organización de “Pio instituto delle Penitenti” constaba con tres oficiales: un ciudadano, un noble y un religioso. Este último, el religioso, luego tomó el cargo de gobernador de por vida. El primer gobernador de por vida fue el abad Paolo Contarini, del que hoy en día sigue encontrándose la lápida en la iglesia de Santa Maria delle Penitenti, parte del instituto y considerada como una de las cinco joyas escondidas de Venecia junto a: el Oratorio dei Crociferi, la Chiesa delle Zitelle, el Complesso dell’Ospedaletto y la Scala Contarini del Bovolo. 

Cómo se organizaba la vida de las prostitutas en el “Istituto delle Penitenti”

Para poder entrar en el Istituto delle “Penitenti”, las mujeres tenían que ser recomendadas por el propio cura que, además de encargarse de asegurar el real arrepentimiento de las mujeres, también tenía que velar por sus salud – las mujeres no podían estar embarazada ni tener enfermedades como la sífilis. 

Al ingresar en el instituto, las mujeres solían ser aisladas las unas de las otras por un año entero, año en el que tenían que empezar un camino espiritual donde solo podían disfrutar de la ayuda de una priora. Luego, las jóvenes solían ser incluidas en la sociedad a través de pequeños trabajos domésticos, que incluían coser o hacer encajes. De esta manera, las mujeres quizás podían esperar casarse.  

«La priora que por primera vez ayudó a las arrepentidas en Venecia – explica Laura De Rossi – fue Elisabetta Rossi, una mujer soltera que pertenecía a una de las pocas familias nobles de la isla de Burano y que, junto a su hermano Francesco Rossi - hombre que tenía una muy buena relación con el patriarca Badoer - fundò la primera escuela de encaje en Venecia. De ahí, esta profesión fue introducida en el Istituto delle Penitenti, lugar en el que nació una de las tradiciones por la que Venecia - y sobre todo Burano - es hoy en día famosa en el mundo».

El Istituto delle Penitenti en San Giobbe fue construido en 1730. El proyecto tenía como objetivo principal el desarrollo de una pequeña ciudad estructurada para acoger un número creciente de huéspedes. Por esto, necesitaba ser muy bien organizada e independiente – la estructura tenía que contar con una enfermería, una cocina y una lavandería – con el fin de evitar cualquier contacto con el exterior. Giorgio Massari, arquitecto muy conocido en la ciudad y sobre todo en las organizaciones religiosas, fue el encargado de desarrollar el proyecto. Él decidió utilizar el patrón que antes había usado Paladio en la realización del Istituto delle Zitella, en el que hay una iglesia situada en las alas laterales del edificio. La iglesia fue terminada entre 1744 y 1745 y consagrada veinte años después a causa de la falta de recursos necesarios para terminar al frente de la iglesia. 

Por lo que concierne la decoración interna de la iglesia, fue encargado el pintor Jacopo Marieschi, que pintò en el techo de la iglesia la “Madonna in Gloria con San Lorenzo Giustiniani”, la “Santissima Trinità” y, algunos años después el retablo de San Lorenzo Giustiniani y otros santos cuyas historias tenían una relación con las actividades y las finalidades de este instituto.

El antiguo Istituto delle Penitenti es, hoy en día, un hogar de ancianos, mientras que la iglesia, cerrada al público, ha sido hogar de una exposición de arte en ocasión de la Biennale de arte de 2019.

 

Ospedale dei Derelitti: el Estado de Bienestar en la temporada de la República de Venecia

Venecia, 29 de Julio de 2021 – Una escalera elíptica que parece desafiar las leyes de gravedad, se encuentra justo en el “Ospedale dei Derelitti”, lugar que los venecianos conocen como el “Ospedaletto”. Este, es un conjunto de edificios que consta de la iglesia – en Barbaria de le Tole - donde, hace unos diez años, había un hogar de ancianos, en continuidad con el patrón de asistencia que la República de Venecia aseguraba a los más pobres. Este año, Venecia, la ciudad patrón de la organización moderna – sobre todo por lo que concierne la ayuda a los más pobres, huérfanos y viudas por medio de “Ospedaletti” “Ospizi” - celebra sus 1600 años.

“Construido entre el 1527 y 1528 para acoger mendigos, enfermos y huérfanos – explica Agata Brusegan, curadora del patrimonio artístico de la Fondazione Venezia Servizi alla Persona que administra los cinco sitios monumentales de propiedad de la Ire (entre estos: la Scala Contarini del Bovolo, le Penitenti, le Zitelle y el oratorio dei Crociferi) – nosotros hemos heredado todo lo que se puede llamar estado de bienestar, esencial para poder asegurar una buena vida a toda la población que vivía en la isla”.

La primera institución remonta a los años 975-978 y fue deseada por el Doge Pietro Orseolo I justo a los pies del campanario de San Marco. Ya en 1500, la ciudad contaba con cuatro “Ospedali Grandi”, o sea: el Ospedale dei Derelitti, los Incurabili, la Pietà y los Mendicanti. Estas eran instituciones que daban refugios a las personas y dentro de las cuales también se podía aprender una profesión según el talento que cada uno tenía, como en el caso de las “putte da coro”, cuyos conciertos son reconocidos en todo el mundo.

Debido a la importancia que tenía la actividad musical – considerada un verdadero negocio - los hospitales – sigue Brusegan – solían ser utilizados como compañías teatrales.

Las “putte da coro” se destacaban de las “putte de común” que tenían otras tareas que hacer en la institución, como por ejemplo hacer el encaje o trabajar de profesoras: cada una tenía que hacer un trabajo – sigue – y las chicas solían ser pagadas con la “tasca”, es decir, el trabajo mínimo diario necesario para conseguir el ajuar. De hecho, las chicas solo podían elegir entre tres posibilidades para su futuro: casarse, hacerse monjas o vivir en la institución.

Justo aquí, en la cantoría de la iglesia, el joven Giambattista Tiepolo mientras pintaba una de las pechinas, se enamoró de la “putta da coro” Cecilia Guardi, hermana de los pintores Gianantonio y Francesco Guardi. Al final, a pesar de los varios escándalos, Cecilia guardi acabó siendo la mujer de Tiepolo.

“En época medieval, los que querían hacer obras de caridad lo hacían con tal de salvarse a sí mismos. Este concepto cambió en los primeros años de 1500 gracias a la reforma católica, según la cual las obras de caridad no tenían como objetivo lo de mejorar los que las hacían, sino el mundo entero. Por eso, después de esta reforma, fueron los jóvenes, los huérfanos y la juventud sin herencia, los nuevos beneficiarios de las obras de caridad. Esta nueva manera de entender las obras de caridad tenía un enfoque más secular – explica la curadora. Los hospitales fueron así creados y administrados por los ciudadanos y los benefactores de la nobleza, con el fin de ayudar a los ingresados. Los hombres no solían practicar ninguna actividad musical; en cambio, ellos salían de la institución con un trabajo. De hecho, les pagaban el periodo de práctica que siempre hacían y luego, tenían una línea directa con el Arsenale. Aquí en el hospital había una sala de emergencias por los “febbricitanti” y, además, una de las primeras salas de anatomía de toda la ciudad. Estos hospitales eran ciudades donde había una gran variedad de personas: enfermos, jóvenes, “putte de coro” y encajeras. Esta promiscuidad desaparece con las reformas napoleónicas, cuando la salud se separa de lo social, una división que hoy en día sigue existiendo.

Este conjunto de edificios es uno de los más hermosos para visitar, sobre todo por su escalera elíptica, hecha por el arquitecto Giuseppe Sardi, por el patio de Baldassarre Longhena y también por la última sala de música que queda en Venecia.

“La última que fue construida y la única que queda en la ciudad. Una sala de la acústica perfecta que, en 1776, se adaptó en lugar de las viejas cocinas y que fue construida gracias a una recaudación de fondos en la que participaron cantantes que habían sido acogidos en el “Ospedaletto” – termina Brusegan –. Esta, solía ser usada como sala de ensayo, como sala de conciertos, como lugar de negocios sino también como lugar para entablar relaciones con el exterior. Lamentablemente, la sala fue utilizada muy poco y, dentro de diez años, fue totalmente abandonada a causa de la caída de la República y del cambio de uso del “Ospizio”.

 

 

Canaletto y Guardi: dos artistas representando la misma visión del Molo hacia la Basílica della Salute  

Venecia, 4 de agosto de 2021 – Canaletto y Guardi se encuentran, dando vida a una comparación de vistas que representan la imagen que va desde el Molo – el muelle donde antiguamente atracaban los barcos - de San Marco hasta la Basilica della Salute. La inauguración de la exposición intitulada: ““Canaletto incontra Guardi. Vedute veneziane a confronto: il Molo verso la Basilica della Salute”, homenaje a la ciudad de Venecia en ocasión de las celebraciones por su fundación - 421-2021- tendrá lugar viernes 6 de agosto, en la Galleria Giorgio Franchetti en Ca’ d’Oro.

Hasta el 24 de octubre será posible visitar la exposición y admirar la vista “Il Molo verso ovest con la Zecca e la colonna di San Teodoro”, en préstamo de la Civica Pinacoteca del Castello Sforzesco en Milán, pintada por Canaletto, invitado de excepción. El préstamo es el resultado de un intercambio temporal entre los dos museos, en ocasión de otra importante exposición que tiene lugar en Milán, dedicada a las esculturas italianas del Renacimiento (“Il Corpo e l’Anima da Donatello a Michelangelo. Scultura italiana del Rinascimento”Castello Sforzesco 21 julio - 24 octubre). 

La exposición temporánea de la obra de Canaletto al lado del lienzo pintado por Francesco Guardi, que de hecho representa el mismo sujeto (de propiedad de la colección Franchetti), ofrece la posibilidad de admirar las dos vistas de Venecia, entre las más apreciadas de los turistas aristócratas del Grand Tour, comparando directamente las “imágenes fijas” (y dos conceptos pictóricos diferentes de retrato urbano) de dos protagonistas absolutos de la pintura de paisaje lagunero del siglo XVIII. Por un lado la luminosa versión de Canaletto, con su amplio alcance escenográfico y su impecable coherencia de perspectiva - que puede atribuirse a la madurez del pintor y fecharse antes de 1742 -  y por el otro la vibrante interpretación lírica ofrecida por Francesco Guardi, en una fase avanzada de su obra, por entonces muy alejada, en su fantástica indeterminación, del claro rigor que había sellado, en una imagen soleada, “como grabada en cristal” (A. Mariuz), la Venecia de Canaletto percibida por los viajeros y coleccionistas de la época. En la visión representada por los dos artistas, se pueden ver edificios que representan la historia de Venecia y que indican a los visitantes lo que ha cambiado y lo que se ha quedado en la ciudad, a través de un viaje en el tiempo que celebra justo este año los 1600 años de la fundación de la ciudad.

En los dos lienzos, nuestra mirada primero se enfoca en la columna de San Teodoro (que recuerda las orígenes de la ciudad y el culto por el santo bizantino) y luego se extiende hacia los edificios que se asoman a la orilla del Molo: desde el rincón situado al sur de la librería de Sansovino, con sus esculturas que adornan el borde completando su estructura monumental, hasta las fachadas de la Zecca, en frente a la que antiguamente había la pescadería y el mercado del pollo. Además, hay una estructura conocida como Granai di Terranova, en los que habían los almacenes para conservar el grano (destruidos en el siglo XIX para la construcción de los Giardini Reali). En conclusión, al final de lafondamenta, hay un pequeño edificio, el Fonteghetto della Farina, donde se solía vender el producto final de la molienda y donde, en 1700, se estableció la ’Accademia dei Pittori. En este lienzo, además de la entrada al Gran Canal, se puede ver la Punta della Dogana, las  majestuosascúpulas ex-voto de la Basílica della Salute, hechas por Baldassarre Longhena en 1630 con el fin de salvar la ciudad de la epidemia de peste y, más allá, aunque muy poco visible en el lienzo de Canaletto pero muy claro en lo de Guardi, hay otro edificio de culto fundamental en la lucha contra la peste: el Redentore.

Tanto en la orilla como en el agua, los dos artistas cuentan cómo vivían los venecianos en aquella época: de hecho, hay barcos que atracan para descargar los productos, cortinas del mercado y por supuesto los ciudadanos, representados cumpliendo sus tareas cotidianas. Mientras en el lienzo de Guardi hay unas damas paseando – figuras bosquejadas con toques rápidos de pincel – en lo de Canaletto hay muchos másejemplos de “naturaleza muerta” en plein air, como en el caso de los canastos, de los barriles con silla en la orilla y del grupo de hombres a la derecha, representado por el caballero de espalda que lleva un sombrero de tres picos y tre hombres vestidos trajes orientales, pintados también por Bernardo Bellotto en una de sus obras. 

Los verdaderos protagonistas en estas obras son dos: la luz y el cielo. En su obra, Canaletto representa una ciudad acogedora, que se encaja muy bien en la idea de naturaleza encantadora que caracteriza su estilo realista, aunque en la representación de Guardi, hay una imagen de la ciudad más sentimental, que parece recordar el periodo pre-romántico, debido, sobre todo, a la decisión de subrayar la representación de las nubes y del efecto que la luz sobre estas.

Con tal de entender completamente las obras, el Museo organizará muchas visitas guiadas desde la Galería hasta los lugares representados en los lienzos. De esta manera, será posible hacer una comparación entre la imagen antigua y la imagen actual que, gracias a su luz y juegos de agua, quizás resultará aún más encantadora.